Lucas 11,29-32 – generación malvada

Febrero 17, 2016

Texto del evangelio Lc 11,29-32 – generación malvada

29. Habiéndose reunido la gente, comenzó a decir: «Esta generación es una generación malvada; pide una señal, y no se le dará otra señal que la señal de Jonás.
30. Porque, así como Jonás fue señal para los ninivitas, así lo será el Hijo del hombre para esta generación.
31. La reina del Mediodía se levantará en el Juicio con los hombres de esta generación y los condenará: porque ella vino de los confines de la tierra a oír la sabiduría de Salomón, y aquí hay algo más que Salomón.
32. Los ninivitas se levantarán en el Juicio con esta generación y la condenarán; porque ellos se convirtieron por la predicación de Jonás, y aquí hay algo más que Jonás.

Reflexión: Lc 11,29-32

Algunos de nosotros no estamos conformes con lo que nos ha dicho Jesucristo, la forma en que se ha presentado y lo que ha hecho. Hay a algunos que incluso les parece anacrónico su mensaje, lleno de figuras arcaicas, correspondientes a otro tiempo y otro modo de ver el mundo. Diríamos que prácticamente el mensaje ha quedado obsoleto. Son muchos lamentablemente los que en la práctica piensan así. Decimos “en la práctica”, porque algunos todavía tienen escrúpulos en confesarlo, pero la verdad es que de uno u otro modo Jesucristo significa muy poco para ellos, lo que es realmente preocupante. Este es un fenómeno muy común en Europa, que paulatinamente se va expandiendo por el mundo entero, teniendo cantidad de representantes en los países de América Latina, tradicionalmente católicos. Y es que el fenómeno nos parece que empezó en los años sesenta de la década pasada, cuando llegó el rock, el movimiento hippie, el “amor libre”, los cabellos largos, la marihuana, el LSD y la revolución sexual, entre otras cosas. Creo que es básicamente la generación que ejercía en aquel entonces la paternidad la que quedó pasmada, obnubilada o paralizada. Como resultado de ello, sus hijos crecieron sin renegar, pero tampoco mostrar demasiada simpatía por la religión y el Señor. La tercera generación escasamente acudió al templo en unas cuantas y contadas veces a lo largo de su vida y aunque recibió educación religiosa en el colegio, esta fue impartida por una generación de profesores carentes de fe; profesionales que –no siendo religiosos-, lidiaban con este curso como uno más del currículo. Finalmente, la cuarta generación en ciernes, la generación digital, nacida en este nuevo siglo, desconoce la fe y la religión se presenta como un tema tabú dentro de sus hogares, del que solo llegan a atisbar algo cuando algunos de sus abuelos, promueven la poca fe que recibieron a través de la participación en algunos actos piadosos. La fe va desapareciendo. Los templos van quedando vacíos, en muchas localidades, aun los domingos. Esta generación es una generación malvada; pide una señal, y no se le dará otra señal que la señal de Jonás.

Debo confesar con absoluta honestidad que no disfruto un ápice describiendo lo que observo, y muchos me acusarán de pesimista, pero creo que jamás nos enmendaremos si no empezamos por reconocer lo que estamos viviendo. Soy un latino, que vive en una ciudad del Perú que muchos la conocen como la Roma del Perú, por ser la más católica y que va todos los días al templo, así que es algo que veo cada día; que nadie me ha contado. Pese a las tremendas exhortaciones del Papa, veo con tristeza que la Iglesia sigue mermando. No quiero decirlo, pero cada miércoles que voy a mi reunión en el MCC (Movimiento de Cursillos de Cristiandad), constato que casi el cien por ciento de los hombres y mujeres que asisten tienen alrededor de sesenta años. No hemos sido capaces de formar y dejar una generación que nos remplace. Ciertamente no ocurre con todos los movimientos, pero si en mi entorno y por eso me atrevo a sacar algunas conclusiones. Mis jóvenes parientes más cercanos, cultos y muy bien formados académicamente no quieren saber nada con la Iglesia, aunque tal vez podrían estar dispuestos a reconocer ciertos atributos excepcionales a Cristo. ¿Será este un fenómeno pasajero, propio de la edad? A mí me parece verlo generalizado y creciente, y no veo que hagamos lo suficiente por revertir la tendencia. El gran esfuerzo desplegado por el Papa no tiene ninguna repercusión en las parroquias a las que asisto. Los templos no permanecen abiertos, no se incrementa la participación, mucho menos de los jóvenes y los sacerdotes siguen dando sermones totalmente descarnados y fuera de la realidad, como que el evangelio no tuviera mucho que ver con la vida cotidiana de los feligreses. Esta generación es una generación malvada; pide una señal, y no se le dará otra señal que la señal de Jonás.

Estamos frente a la novedad más grande que podríamos imaginar, que debía constituir todo un privilegio para quienes tenemos la posibilidad de participar en forma consciente, y sin embargo pasa desapercibida. Es cierto que nos llena de alegría ver como estos días el Papa llena plazas y templos en México; cómo parece que estuviera renovando la fe en ese bendito y sufrido pueblo, pero, nos preguntamos ¿será que el Papa tendrá que dedicarse a viajar por el mundo entero para agitar y promover la fe que vemos despertar a su paso? Si es así, habrá que pedirle que no cesen sus viajes, que no se detenga, que vaya por todo el mundo. Y, por otro lado, tenemos que idear nuevas estrategias para que los jóvenes acudan al templo, a su parroquia. Si observamos lo que ocurrió en tiempos de Jonás y de Salomón, tenemos que concluir con Jesús que algo muy lamentable está pasando entre nosotros y que tenemos que esforzarnos por erradicarlo, ya que de otro modo seremos dominados por la indiferencia y estaremos revertiendo la evangelización, hasta que se pierda la fe…Con razón el Señor se preguntaba si al volver todavía encontrará fe en el mundo. Esta generación es una generación malvada; pide una señal, y no se le dará otra señal que la señal de Jonás.

Oremos:

Padre Santo, ayúdanos a convocar a mucha gente de buena voluntad a lo largo y ancho del planeta para que este lugar se convierta en instrumento activo de evangelización…Te lo pedimos por nuestro Señor Jesucristo, que vive y reina contigo en unidad del Espíritu Santo y es Dios, por los siglos de los siglos…Amén.

Roguemos al Señor…

Te lo pedimos Señor.

(Añade tus oraciones por las intenciones que desees, para que todos los que pasemos por aquí tengamos oportunidad de unirnos a tus plegarias)

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