Lucas 11,1-13 – pidan y se les dará

Julio 24, 2016

También les aseguro: pidan y se les dará, busquen y encontrarán, llamen y se les abrirá. Porque el que pide, recibe; el que busca, encuentra; y al que llama, se le abre.

Texto del evangelio Lc 11,1-13 – pidan y se les dará

01. Un día, Jesús estaba orando en cierto lugar, y cuando terminó, uno de sus discípulos le dijo: «Señor, enséñanos a orar, así como Juan enseñó a sus discípulos».
02. Él les dijo entonces: «Cuando oren, digan: Padre, santificado sea tu Nombre, que venga tu Reino,
03. danos cada día nuestro pan cotidiano;
04. perdona nuestros pecados, porque también nosotros perdonamos a aquellos que nos ofenden; y no nos dejes caer en la tentación».
05. Jesús agregó: «Supongamos que algunos de ustedes tiene un amigo y recurre a él a medianoche, para decirle: “Amigo, préstame tres panes,
06. porque uno de mis amigos llegó de viaje y no tengo nada que ofrecerle”,
07. y desde adentro él le responde: “No me fastidies; ahora la puerta está cerrada, y mis hijos y yo estamos acostados. No puedo levantarme para dártelos”.
08. Yo les aseguro que aunque él no se levante para dárselos por ser su amigo, se levantará al menos a causa de su insistencia y le dará todo lo necesario.
09. También les aseguro: pidan y se les dará, busquen y encontrarán, llamen y se les abrirá.
10. Porque el que pide, recibe; el que busca, encuentra; y al que llama, se le abre.
11. ¿Hay entre ustedes algún padre que da a su hijo una piedra cuando le pide pan? ¿Y si le pide un pescado, le dará en su lugar una serpiente?
12. ¿Y si le pide un huevo, le dará un escorpión?
13. Si ustedes, que son malos, saben dar cosas buenas a sus hijos, cuánto más el Padre del cielo dará el Espíritu Santo a aquellos que se lo pidan».

Reflexión: Lc 11,1-13

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Lucas 11,1-13 pidan y se les dará

El Señor nos enseña a orar con la Oración más perfecta, aquella que Él crea para nosotros. Desde entonces todos los cristianos la repetimos en el mundo entero, incluso varias veces al día. El Señor nos enseña con qué insistencia debemos aprender a clamar y pedir a nuestro Padre.

Nuestra oración ha de ser incesante e incansable. No debemos temer importunar a Dios, porque el siempre estará dispuesto a atender nuestras súplicas, sin importar ni el día ni la hora.

El Señor tiene un Plan para cada uno de nosotros. Por lo tanto, todo lo que le pidamos, si ayuda a cumplirlo, nos lo concederá. Por eso es preciso aprender a discernir la Voluntad de Dios.

También les aseguro: pidan y se les dará, busquen y encontrarán, llamen y se les abrirá. Porque el que pide, recibe; el que busca, encuentra; y al que llama, se le abre.

Del mismo modo en que confiamos en nuestros padres, hermanos o amigos –con mayor razón-, debemos aprender a confiar en Dios. Siendo perfecto e infinitamente bueno, sabrá atender nuestras súplicas, dándonos lo que en realidad necesitamos.

Si a lo mejor vamos donde nuestros vecino a pedir unos panes para invitar a nuestro amigo, y este nos invita un pollo al horno con papas, mucho más alimenticio y contundente que los panes, no cabrá el rechazarlos, sino más bien agradecerlos con mucho cariño.

Así, es muy posible que pidiéndole a Dios algo muy concreto, Él nos conceda algo distinto e incluso mucho mejor, aun cuando no lleguemos a comprenderlo en primera instancia. Es que Dios sabe lo que necesitamos aun antes que lo pidamos.

También les aseguro: pidan y se les dará, busquen y encontrarán, llamen y se les abrirá. Porque el que pide, recibe; el que busca, encuentra; y al que llama, se le abre.

Pero hay otra importante condición contenida en el Padre Nuestro y está referida al trato que prodiguemos a nuestros hermanos. Alcanzaremos el perdón de todas nuestras deudas, en la misma medida en que estemos dispuestos a perdonar a nuestros hermanos.

Esto quiere decir que, aunque el Señor está pronto a atender nuestras súplicas, solo lo hará en la medida en que nosotros estemos dispuestos a amar a nuestro prójimo. Si no somos capaces de comprender y perdonar, tampoco el Señor lo hará con nosotros.

Lo inverso también es cierto. Mientras más solidarios y misericordiosos seamos con nuestro prójimo, sin importar la relación de parentesco, nacionalidad o color de piel, más amoroso será el Señor con nosotros.

También les aseguro: pidan y se les dará, busquen y encontrarán, llamen y se les abrirá. Porque el que pide, recibe; el que busca, encuentra; y al que llama, se le abre.

Oremos:

Padre Santo, no permitas que dejemos de orar todos los días, antes de emprender cualquier tarea por insignificante que parezca…Te lo pedimos por nuestro Señor Jesucristo, que vive y reina contigo en unidad del Espíritu Santo y es Dios, por los siglos de los siglos…Amén.

Roguemos al Señor…

Te lo pedimos Señor.

(Añade tus oraciones por las intenciones que desees, para que todos los que pasemos por aquí tengamos oportunidad de unirnos a tus plegarias)

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Lucas 11,1-13 pidan y se les dará

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