Lucas 10,13-16 – el que los rechaza a ustedes, me rechaza a mí

Septiembre 30, 2016

El que los escucha a ustedes, me escucha a mí; el que los rechaza a ustedes, me rechaza a mí; y el que me rechaza, rechaza a aquel que me envió».

Texto del evangelio Lc 10,13-16 – el que los rechaza a ustedes, me rechaza a mí

13. ¡Ay de ti, Corozaín! ¡Ay de ti, Betsaida! Porque si en Tiro y en Sidón se hubieran hecho los milagros realizados entre ustedes, hace tiempo que se habrían convertido, poniéndose cilicio y sentándose sobre ceniza.
14. Por eso Tiro y Sidón, en el día del Juicio, serán tratadas menos rigurosamente que ustedes.
15. Y tú, Cafarnaúm, ¿acaso crees que serás elevada hasta el cielo? No, serás precipitada hasta el infierno.
16. El que los escucha a ustedes, me escucha a mí; el que los rechaza a ustedes, me rechaza a mí; y el que me rechaza, rechaza a aquel que me envió».

Reflexión: Lc 10,13-16

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Lucas 10,13-16 el que los rechaza a ustedes, me rechaza a mí

El Señor nos habla de una relación muy especial. Una relación muy sólida nacida de la reciprocidad. Pero se trata de una reciprocidad en la que Él y Dios Padre intervienen, por lo tanto, dos terceras partes de esta relación están absolutamente garantizadas, porque son de una sólida e irreprochable fiabilidad.

Es la participación divina la que eleva este pacto a un sitial extraordinario. Son Dios Padre y Su Hijo Jesucristo los que dan la confiabilidad necesaria a esta relación. Son ellos los que harán que todo lo que digamos o hagamos en Su Nombre, tenga el mismo valor que si ellos lo hubieran dicho o hecho.

Es esta relación la que nos eleva. La extensión y alcance de esta afirmación que el Señor mismo nos da a conocer, es extraordinaria. Nada la puede igualar, porque así lo ha querido Dios. Es Su obra. No hay en ello mérito nuestro alguno. Es Dios que así lo hace por amor. Porque así a Él le ha parecido Bien.

El que los escucha a ustedes, me escucha a mí; el que los rechaza a ustedes, me rechaza a mí; y el que me rechaza, rechaza a aquel que me envió».

Siendo así. ¿Cómo nos corresponde obrar? ¿Qué debemos hacer? Muy simple; muy sencillo: La Voluntad de Dios. ¡Qué fácil se dice! Pero, ¿cuál es la Voluntad de Dios? ¿Cómo puedo saberla? Solo hay una forma: prestando atención a Jesucristo y haciendo lo que nos manda.

¿Estamos dispuestos? De los labios para afuera, todos estamos dispuestos, pero a la hora de la verdad, nos acobardamos. Nos da miedo y desistimos de nuestro propósito. ¿Por qué? Por falta de fe. Preferimos creerle a cualquiera, antes de creerle a Dios.

Aunque Dios nos da evidencias contundentes, como para no dudar de Él, todo parece una historia increíble, donde llegamos a convencernos que hay mucho de mito y fantasía. Más aun cuando tras 20 siglos de diferencia una parte de la sociedad nos dice que la ciencia se opone a Dios.

El que los escucha a ustedes, me escucha a mí; el que los rechaza a ustedes, me rechaza a mí; y el que me rechaza, rechaza a aquel que me envió».

¿Será cierto que Dios y la Ciencia se oponen? Tal vez nosotros no estemos en condiciones de afirmar o negar lo que algunos dicen, pero de lo que si podemos estar seguros es de lo que el mismo Jesucristo nos ha revelado: Que Dios es nuestro Padre y que Él lo ha enviado con la Misión de Salvarnos.

Pero hay algo más que nos ha revelado Jesucristo, que es fundamental para responder a estas interrogantes. Él nos ha dicho que debemos escoger. Que solo hay dos opciones frente a nosotros: Dios o el Dinero. No hay más. Y tenemos que decidir entre una u otra, porque no podemos servir a dos señores.

Por lo tanto, que hay del supuesto dilema entre Dios y ciencia o ciencia y fe. No hay tal. No existe, porque Dios da origen a todo y lo explica todo. Dios es anterior a la ciencia. Y la ciencia, por lo tanto, solo ha de ser una forma de aproximarnos a Dios y será válida en tanto cumpla con este propósito.

El que los escucha a ustedes, me escucha a mí; el que los rechaza a ustedes, me rechaza a mí; y el que me rechaza, rechaza a aquel que me envió».

Así, o escuchamos y hacemos lo que Dios nos dice a través de Jesucristo, Su Iglesia, Sus emisarios y la misma Creación, o nos condenamos. No hay más que una Verdad y esta nos ha sido revelada por Jesucristo a aquellos que la quieren oír y poner en práctica.

El que oye Su palabra y la pone en práctica, ese se salvara. En cambio, el que la oye como si lloviera, lamentablemente se perderá. Llegará el momento que lamentaremos nuestra necedad, porque lo tuvimos tan cerca, pero no quisimos darle crédito.

Tal como nos lo manda Jesús, todo lo que tenemos que hacer es amar a Dios por sobre todas las cosas y al prójimo como a nosotros mismos. Esto es lo que nos manda Jesucristo, el Camino, la Verdad y la Vida. Así nos lo enseña Jesucristo y así lo debemos enseñar nosotros.

El que los escucha a ustedes, me escucha a mí; el que los rechaza a ustedes, me rechaza a mí; y el que me rechaza, rechaza a aquel que me envió».

Oremos:

Padre Santo, ayúdanos a confiar en Ti plenamente, como que hay sol, luna y estrellas. Más aun, que no busquemos apoyo en nada material. Que comprendamos que quien tiene a Dios nada le falta…Te lo pedimos por nuestro Señor Jesucristo, que vive y reina contigo en unidad del Espíritu Santo y es Dios, por los siglos de los siglos…Amén.

Roguemos al Señor…

Te lo pedimos Señor.

(Añade tus oraciones por las intenciones que desees, para que todos los que pasemos por aquí tengamos oportunidad de unirnos a tus plegarias)

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Lucas 10,13-16 el que los rechaza a ustedes, me rechaza a mí

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