Juan 6,16-21 – Soy yo. No teman

Abril 9, 2016

Texto del evangelio Jn 6,16-21 – Soy yo. No teman

16. Al atardecer, bajaron sus discípulos a la orilla del mar,
17. y subiendo a una barca, se dirigían al otro lado del mar, a Cafarnaúm. Había ya oscurecido, y Jesús todavía no había venido donde ellos;
18. soplaba un fuerte viento y el mar comenzó a encresparse.
19. Cuando habían remado unos veinticinco o treinta estadios, ven a Jesús que caminaba sobre el mar y se acercaba a la barca, y tuvieron miedo.
20. Pero él les dijo: « Soy yo. No teman. »
21. Quisieron recogerle en la barca, pero en seguida la barca tocó tierra en el lugar a donde se dirigían.

Reflexión: Jn 6,16-21

El Poder de Jesucristo, Hijo de Dios, es sorprendente. Todo aquello de lo que fueron testigos los discípulos en realidad es nada comparado a lo que está a Su alcance. Es que debe quedar muy claramente establecido para todos nosotros que estamos frente a Dios y que Dios todo lo puede. Y todas estas cosas pasan en realidad para que creamos que Jesucristo es Hijo de Dios, por lo tanto tiene todo el poder sobre el cielo y la tierra, por más que solo nos de unas pequeñas muestras de su poder prodigioso. Pero estas son más que suficiente, si juzgamos por las reacciones de Sus discípulos. Por otro lado, no es para menos. Nunca antes ni después hemos visto a alguien que camine sobre las aguas. Este solo hecho, sumado a los anteriores, como la multiplicación de los panes y los peces, debía ser suficiente para que creamos que es Dios. Esto es lo que busca el Señor. ¿Por qué? No por vanidad y ni si quiera por despertar admiración, sino por suscitar nuestra fe, porque solo así haremos lo que nos manda, sin cuestionarlo ni poner en dudad lo que nos dice. ¿Y por qué necesita que creamos de este modo? Porque solo si tenemos fe ciega en Él haremos lo que nos manda y eso es lo que nos conviene para salvarnos. O sea que todo esto lo hace por amor a nosotros. Si no fuera así, no le importaría que le prestemos atención, ni se ocuparía de darnos los argumentos necesarios para que creamos en Él…ven a Jesús que caminaba sobre el mar y se acercaba a la barca, y tuvieron miedo. Pero él les dijo: « Soy yo. No teman. »

El poder de Dios es tan grande, que da miedo, sin embargo, si llegamos a conocerlo, todos nuestros miedos se disiparán, tornándose en confianza y seguridad. Esto es lo que debíamos sentir estando con Jesús. ¡Qué mejor que estar con Él! ¡Nada podrá contra nosotros si estamos con Cristo! Esta lectura nos recuerda las veces que hemos tenido entre nuestras manos a un pequeño gorrión, porque es frecuente que se metan por la ventanas de nuestra casa buscando migajas o granos. Una vez que entramos a la habitación en que se encuentra es como si fuéramos un monstruo, empiezan a buscar una salida desesperadamente y muchas veces parecen infringirse un daño severo estrellándose contra los vidrios, por lo que es preciso que nos acerquemos raudamente y tratando de tranquilizarlos atraparlos con nuestras dos manos, si es posible, para que dejen la locura de escapar de nosotros a cualquier precio, porque su temor es infundado, ya que lo único que queremos es que recuperen su libertad y al cogerlos, es inevitable sentir la extraordinaria fragilidad que se esconde bajo sus plumas. Teniendo a este delicado y hermoso ser entre nuestras manos, es muy difícil no pensar en Dios y la perfección de su Creación. ¿Cómo ha podido pintar cada una de sus pequeñas plumas, con detalles artísticos inigualables? ¿Cómo es posible que en este tierno y tan delicado ser haya un organismo casi tan perfecto como el nuestro, en el que se puede sentir los fuertes latidos de su asustadizo corazón? Soltándolo cuanto antes en el patio, el jardín o por la ventana para que vuele, huirá veloz, sin mirar atrás, como quien finalmente logra escapar de una fiera implacable. ¿Por qué no podemos ser amigos, como lo somos con los perros y gatos? Hay algo en nosotros que los atemoriza. Será el enorme poder que desde su minúscula perspectiva tenemos. Pues eso mismo nos ocurre con Dios y por eso Él tiene sumo cuidado de no infartarnos. Si despliega Su Poder para nosotros, es en la dosis suficiente y necesaria para que creamos en Él y creyendo nos salvemos…ven a Jesús que caminaba sobre el mar y se acercaba a la barca, y tuvieron miedo. Pero él les dijo: « Soy yo. No teman. »

Dios es capaz de esto y mucho más. Si ha creado el Universo de la nada, estrellas constelaciones, planetas, satélites y cometas, es capaz de ponerle fin a todo, tanto como modificar sus leyes. Él nos ha creado a nosotros y nos ha puesto en este “jardín”, con todo a nuestra disposición, para que haciendo uso de nuestra libertad, inteligencia y voluntad, lleguemos un día a la perfección, alcanzando la plenitud, la felicidad y la vida eterna. Para esto hemos sido creados. ¿Por qué? Por amor. Por Voluntad de Dios; porque así lo quiso. Siendo la Sabiduría, la Bondad, la Verdad y la Vida, nos hizo a Su imagen y semejanza. ¿Qué mejor prueba de Su amor y Bondad? Ocurre que no somos conscientes de lo que somos y tenemos entre nuestras manos, por eso, llegado el tiempo, Dios envió a Su Único Hijo, Jesucristo, a enseñarnos el Camino. Hemos de escucharle, creer en Él y hacer lo que nos manda, por eso en alguna ocasiones despliega delante de nosotros su Infinito poder, para que viéndolo, creamos. Por eso cura, por eso multiplica los panes, por eso camina sobre el agua, por eso resucita muertos, por eso nos enseña, por eso entregará Su vida, morirá en la cruz y resucitará. Jesucristo ha venido a Salvarnos, mostrándonos el Camino de la Vida Eterna, con Su propio ejemplo. Él no solo nos enseña, sino que nos da ejemplo, para que hagamos lo que Él hace. Por eso se hace hombre como nosotros, para mostrarnos que es posible, asegurándonos además que siempre tendremos Su ayuda, porque se quedará con nosotros hasta el final de los tiempos. Si creemos en Él y en estas palabras, no tenemos nada que temer. ¡Hagamos lo que nos manda, confiando en que no habrá nada mejor a lo cual dedicar nuestras vidas! …ven a Jesús que caminaba sobre el mar y se acercaba a la barca, y tuvieron miedo. Pero él les dijo: « Soy yo. No teman. »

Oremos:

Padre Santo, danos la Gracia de confiar plenamente en ti y no tener miedo a Tus designios, sino por el contrario, desplegar nuestra alas y dejarnos llevar…Te lo pedimos por nuestro Señor Jesucristo, que vive y reina contigo en unidad del Espíritu Santo y es Dios, por los siglos de los siglos…Amén.

Roguemos al Señor…

Te lo pedimos Señor.

(Añade tus oraciones por las intenciones que desees, para que todos los que pasemos por aquí tengamos oportunidad de unirnos a tus plegarias)

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