Juan 4,5-42 – adorarán al Padre en espíritu y en verdad

Marzo 19, 2017

Adorarán al Padre en espíritu y en verdad

Pero llega la hora (ya estamos en ella) en que los adoradores verdaderos adorarán al Padre en espíritu y en verdad, porque así quiere el Padre que sean los que le adoren.

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Juan 4,5-42 adorarán al Padre en espíritu y en verdad

Juan – Capítulo 04

Reflexión: Juan 4,5-42

Un texto muy rico y extenso, del que -inspirados por el Espíritu Santo-, trataremos de quedarnos con una sola frase para reflexionar. El Señor se revela a una mujer samaritana. La doble condición es importante: mujer, incluso de vida un tanto disipada, pues había tenido cinco hombres y con el que estaba no era su marido. Y además, samaritana, es decir de un pueblo que aborrecía a los judíos.

Diríamos que se encuentran el agua y el aceite. Tendrían que haber salido chispas de aquel encuentro: rayos y truenos. Sin embargo no ocurre así, porque Cristo tiene una Misión encomendada por el Padre que está más allá de estos criterios y divisiones mundanas, que en el fondo carecen de sentido, frente a la Verdad. Jesucristo es el Camino, la Verdad y la Vida, como más tarde lo dirá expresamente, y ha venido por todos: hombres y mujeres, amigos y enemigos, santos y pecadores.

El Mesías, el Salvador prometido, tenía que llegar en el momento preciso en que Dios lo dispuso, ni antes, ni después. Jesucristo es un libro abierto que nos conduce al Padre. Jesucristo es un espejo que refleja a Dios. Quien le conoce, conoce al Padre. El Padre es la Verdad. La Verdad lo abarca todo y está por encima de nuestras diferencias, que son “cosméticas”, superficiales, intrascendentes.

Por ello, todo eso que aparentemente nos separa y diferencia, tiene que ser minimizado y superado en favor de la Verdad y por el Espíritu. La Verdad es Única y ante ella se ha de doblar toda rodilla, sin importar raza, sexo, posición económica, época o diferencia cultural. Para llegar a la Verdad debemos deponer y superar todo aquello que nos divide y opone.

Pero llega la hora (ya estamos en ella) en que los adoradores verdaderos adorarán al Padre en espíritu y en verdad, porque así quiere el Padre que sean los que le adoren.

Licuar nuestras diferencias, en favor del Espíritu y la Verdad, que son los que finalmente nos unen. Solo en ellos somos y existimos. Solo en ellos tenemos vida. Todo lo demás es accesorio y no solamente puede, sino que debe ser sacrificado en favor de esta unidad, la única que da sentido a nuestras existencias. Cuando ponemos a Dios por delante, cuando Él es nuestro centro, en un sentido, todo se simplifica, aun cuando vivir así solo sea posible con Su Gracia.

En el fondo, cuando finalmente logramos penetrar en aquello que realmente importa, llegamos al alma, a un solo Espíritu, que es el que nos une y nos hace uno con Dios. Es entonces que podemos presentir y anticipar la Verdad, desde la cual podemos adorar a Dios. Este es el proceso de Conversión, que solo puede darse porque Dios así lo quiere. Porque para Él no hay nada imposible. A nosotros nos toca pedirlo insistentemente, con fe.

Precisamente para eso ha venido Jesucristo, nuestro Salvador. Él nos señala el Camino. Es por Gracia de Dios y la preciosísima sangre de su Hijo, Jesús, que podemos adorarle en Espíritu y Verdad. La hora ha llegado. Dios Padre así lo había dispuesto. Y Jesucristo, Su Hijo, tomó hasta la última gota del Cáliz, en el momento que tenía que hacerlo, para que todos alcancemos la Vida Eterna.

El Señor es el Salvador del Mundo y se da a conocer a quienes lo buscan de todo corazón. Quiera Dios que podamos comprender que estamos viviendo un tiempo especial. El tiempo de la Salvación prometida a nuestros padres. Es un tiempo único, en el que hemos sido invitados a participar en el Reino de Dios, porque Él así lo ha dispuesto.

Pidamos a Dios la Gracia de poder reconocer este tiempo. Tiempo de Salvación, tiempo de cosecha, tiempo de siega. Que sepamos prepararnos. Que nos dispongamos a amar, sin condiciones. Que sepamos desprendernos de todo aquello que nos ata a la tierra y esclaviza. Que sepamos poner en orden nuestras vidas, atendiendo al Espíritu y la Verdad. Que el Señor nos dé el valor y la lucidez de poner a Dios en el centro, comprendiendo que solo Él puede dar el verdadero sentido a nuestras vidas. Por Jesucristo nuestro Señor…Amén.

Pero llega la hora (ya estamos en ella) en que los adoradores verdaderos adorarán al Padre en espíritu y en verdad, porque así quiere el Padre que sean los que le adoren.

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