Juan 2,13-22 – echó a todos del Templo

noviembre 9, 2016

Hizo un látigo de cuerdas y los echó a todos del Templo, junto con sus ovejas y sus bueyes; desparramó las monedas de los cambistas, derribó sus mesas y dijo a los vendedores de palomas: «Saquen esto de aquí y no hagan de la casa de mi Padre una casa de comercio».

Texto del evangelio Jn 2,13-22 – echó a todos del Templo

13. Se acercaba la Pascua de los judíos. Jesús subió a Jerusalén
14. y encontró en el Templo a los vendedores de bueyes, ovejas y palomas y a los cambistas sentados delante de sus mesas.
15. Hizo un látigo de cuerdas y los echó a todos del Templo, junto con sus ovejas y sus bueyes; desparramó las monedas de los cambistas, derribó sus mesas
16. y dijo a los vendedores de palomas: «Saquen esto de aquí y no hagan de la casa de mi Padre una casa de comercio».
17. Y sus discípulos recordaron las palabras de la Escritura: El celo por tu Casa me consumirá.
18. Entonces los judíos le preguntaron: «¿Qué signo nos das para obrar así?».
19. Jesús les respondió: «Destruyan este templo y en tres días lo volveré a levantar».
20. Los judíos le dijeron: «Han sido necesarios cuarenta y seis años para construir este Templo, ¿y tú lo vas a levantar en tres días?».
21. Pero él se refería al templo de su cuerpo.
22. Por eso, cuando Jesús resucitó, sus discípulos recordaron que él había dicho esto, y creyeron en la Escritura y en la palabra que había pronunciado.

Reflexión: Jn 2,13-22

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Juan 2,13-22 echó a todos del Templo

Ciertamente siempre habrá formas distintas de interpretar lo que nos dice el Señor en los Evangelios. Su Palabra es Palabra de Dios. Así, se dirige a todos, siempre nuevo, siempre renovado, siempre ajustado a la vida de quien lo busca con fe y deseo sincero de su Luz.

Dicho esto, compartimos el consuelo que nos trae el texto elegido por la Iglesia para el día de hoy, tomado del Evangelio de San Juan. No deja de admirarnos cómo el Señor se expresa adecuada y oportunamente, iluminando el Camino.

El resultado de las elecciones en USA, que es el tema de conversación universal hoy, es un asunto emblemático sobre el que Jesús nos da una clara respuesta hoy. En lo personal y atendiendo la información que hemos recibido, tan malo era uno como otro candidato. Y esto es precisamente en lo que debemos reflexionar.

Hizo un látigo de cuerdas y los echó a todos del Templo, junto con sus ovejas y sus bueyes; desparramó las monedas de los cambistas, derribó sus mesas y dijo a los vendedores de palomas: «Saquen esto de aquí y no hagan de la casa de mi Padre una casa de comercio».

¿Qué está ocurriendo en el mundo entero, que nos enfrentamos a estas posiciones polarizadas, entre las que en realidad no hay mucha diferencia? Tal vez lo verdaderamente preocupante sea el acuerdo general, la confluencia, la coincidencia en aspectos claves que nos alejan de Dios.

Si escarbamos, lo que encontramos en medio del pleito son puros intereses y apetencias económicas de ciertos grupos, en desmedro de otros. Pero ambos grupos son poderosísimos y en ningún caso se trata de defender los intereses de las poblaciones vulnerables. Estas son manipuladas y utilizadas a su servicio.

Y esto es precisamente lo que nos recuerda hoy el Señor. Su Santa ira es porque hemos desnaturalizado la Creación. Este Mundo, en la medida que es obra de Dios, es Su Casa, es Su Templo. Y, no lo estamos usando como se debe. Lo estamos desnaturalizando. Lo hemos convertido en escenario de nuestras mezquindades.

Hizo un látigo de cuerdas y los echó a todos del Templo, junto con sus ovejas y sus bueyes; desparramó las monedas de los cambistas, derribó sus mesas y dijo a los vendedores de palomas: «Saquen esto de aquí y no hagan de la casa de mi Padre una casa de comercio».

Esto es lo que lleva al Señor a hacer un látigo y tirarlo todo por los suelos. ¡Sus palabras y su actitud son proféticas! Más que profecías, diríamos que son una revelación, para quien lo quiere ver y entender. ¡¿Qué estamos haciendo de este mundo?!

No queremos ser tremendistas, ni pesimistas. Pero tampoco podemos ser ingenuos. Se nos vienen tiempos muy difíciles. Con la corrupción campeando y los principios éticos y morales por los suelos, no podemos esperar nada bueno.

Se agravarán las persecuciones y la segregación; con ello la violencia, la destrucción y la muerte. Estamos afrontando un escenario duro, pero que se endurecerá más aún. Una de las evidencias serán los templos convertidos en discotecas, en centros de espectáculos o matrimonios gay.

Hizo un látigo de cuerdas y los echó a todos del Templo, junto con sus ovejas y sus bueyes; desparramó las monedas de los cambistas, derribó sus mesas y dijo a los vendedores de palomas: «Saquen esto de aquí y no hagan de la casa de mi Padre una casa de comercio».

Habrá mucha agitación e incertidumbre. Muchos empezaremos a caminar como zombis, como ovejas sin pastor, desconcertados. Para no verse proscritos habrá grupos que llegarán a ceder, aceptar y pactar lo inaceptable.

Ya se proclama el estado laico como un sinónimo de desaparecer los crucifijos e imágenes cristianas de todo ámbito público. La fe será constreñida al ámbito familiar y con la destrucción de la familia, tendrá que buscar refugio en la privacidad individual.

Replegada la Iglesia, por el repliegue de sus fieles, será muy difícil que estos mantengan posiciones leales y consecuentes con la Palabra de Dios. El temor, por un lado y la conveniencia, por otro, terminarán por convencer a las mayorías que este circo es correcto.

Será entonces que el Señor hará nuevamente un látigo y tirará todo por tierra, para hacernos comprender cuál ha de ser la razón de nuestra existencia y cómo debemos conducirnos en este mundo, Templo del Padre. Solo entonces vendrán tiempos mejores.

Hizo un látigo de cuerdas y los echó a todos del Templo, junto con sus ovejas y sus bueyes; desparramó las monedas de los cambistas, derribó sus mesas y dijo a los vendedores de palomas: «Saquen esto de aquí y no hagan de la casa de mi Padre una casa de comercio».

Oremos:

Padre Santo, ten misericordia de nosotros. Danos la oportunidad de reconstruir nuestras vidas y con ellas al mundo…Te lo pedimos por nuestro Señor Jesucristo, que vive y reina contigo en unidad del Espíritu Santo y es Dios, por los siglos de los siglos…Amén.

Roguemos al Señor…

Te lo pedimos Señor.

(Añade tus oraciones por las intenciones que desees, para que todos los que pasemos por aquí tengamos oportunidad de unirnos a tus plegarias)

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Juan 2,13-22 echó a todos del Templo

Padre Jose Antonio Fortea-PREPAREMONOS

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