Juan 21,1-14 – Vengan y coman.

Abril 21, 2017

Vengan y coman.

Jesús les dice: Vengan y coman. Ninguno de los discípulos se atrevía a preguntarle: «¿Quién eres tú?», sabiendo que era el Señor.

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Juan 21,1-14 «Vengan y coman.»

Juan – Capítulo 21

Reflexión: Juan 21,1-14

Después de resucitado, Jesús nos sale al encuentro a través de los discípulos de una forma nueva. Él se ocupa de nosotros, sabe lo que queremos, lo que necesitamos y nos lo da. No hay reproches, ni exigencias, tan solo cariño, comprensión. Él nos conoce. No tenemos que convencerle de nada. No necesitamos ni hablar. Nos recibe. Prepara para nosotros lo que estamos buscando, lo que necesitamos y nos ayuda a conseguir lo que nos hace falta y aún más.

No nos dejemos tentar por la decepción, ni por la tristeza. El Señor jamás nos ha fallado. De cuanto tenía que ocurrir fuimos testigos. Él mismo nos lo anticipó, aun cuando ya estaba en las Escrituras. Fue muerto, tal como había sido profetizado y resucitó al tercer día según estaba escrito. El Señor nos llama, nos espera, nos convoca e invita a compartir lo que tenemos, juntos, en comunidad.

Él está presente entre nosotros, tal como nos lo prometió. No nos deja solos. Nos acoge como comunidad de fieles, creyentes, perseverantes, todos unidos con un mismo propósito. Debemos permanecer unidos, con Él a la cabeza o con Él al centro, en comunidad, haciendo lo que nos manda, porque solo así daremos fruto. Solo entonces Él se ocupará de darnos lo que necesitamos en abundancia. ¡Compartámoslo!

Jesús les dice: Vengan y coman. Ninguno de los discípulos se atrevía a preguntarle: «¿Quién eres tú?», sabiendo que era el Señor.

No podemos evitar reflexionar en este pasaje como el modelo de una escena de vida cristiana. Todos unidos en una misma fe. Compartiendo un mismo propósito, un mismo entusiasmo y los mismos recursos. Todo y todos puestos al servicio de la comunidad. Siguiendo a Pedro que nos invita entusiasmado a ponernos manos a la obra, pero oyendo y obedeciendo a Jesucristo que nos indica en qué momento y dónde echar las redes para tener éxito. Hacer lo que nos manda, es garantía de una pesca abundante, por lo tanto, de alegría y satisfacción.

Trabajemos juntos, en comunidad. Sigamos unidos a nuestro líder. Compartámoslo todo, incluso el entusiasmo por la tarea. Prestemos atención a las indicaciones de Jesús, hagamos lo que nos manda y pescaremos en abundancia.

Tal vez ellos sentían el mismo desconcierto que algunos de nosotros podemos sentir hoy. ¿Por dónde empezar? ¿Qué hacer? Y, sin embargo, casi sin darnos ni cuenta, ya hemos desatado amarras y nos hemos echado a la mar. Estamos navegando. Lo que tenemos que hacer es tirar nuestras redes a donde él nos está indicando. No nos detengamos, no dudemos ni esperemos más. Para eso hemos salidos. ¡Hagamos lo que nos manda!

Padre Santo no permitas que seamos nosotros mismos los que luego de haber navegado medio mar, obstaculicemos Tus mandatos por falta de fe. Danos perseverancia y voluntad para hacer lo que debemos, te lo pedimos por Jesucristo nuestro Señor, Amén.

Jesús les dice: Vengan y coman. Ninguno de los discípulos se atrevía a preguntarle: «¿Quién eres tú?», sabiendo que era el Señor.

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