Juan 17,11b-19 – Que todos sean uno

mayo 17, 2018

Que todos sean uno

“…para que todos sean uno. Como tú, Padre, en mí y yo en ti, que ellos también sean uno en nosotros, para que el mundo crea que tú me has enviado.”

Jueves de la 7ma Semana de Pascua | 17 Mayo del 2018 | Por Miguel Damiani

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Reflexión sobre las lecturas

Que todos sean uno

Las oraciones de Jesucristo al Padre son hermosas. Además, nos hacen sentir muy alegres y confiados. Porque, ¿qué puede ser mejor? ¿Qué puede convenirnos más que Jesucristo ore por nosotros a nuestro Padre Dios? ¿Qué mejor recomendación?

¿A qué temeremos después de esta oración? Los deseos de Jesucristo se cumplirán. Por lo tanto, ya podemos ver que somos uno. Uno entre nosotros, cristianos del siglo XXI; uno con todos los que nos precedieron en la fe, uno con Jesucristo y uno con Dios.

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Más blindados no podemos estar. Esta unidad tan sólida y perfecta solo es posible por Voluntad de Dios. Esta unidad es un hecho milagroso, grandioso y admirable. No podemos desperdiciarla, por el contrario, debemos valernos de ella al máximo.

Esta es la Comunión. La Común Unión que celebramos en la Eucaristía. En un tiempo y espacio fuera de este mundo. Un tiempo y espacio especiales, que nos transporta a esta unidad con todos nuestros hermanos y con Dios.

Esto es lo que celebramos y vivimos de modo especial, misterioso y milagroso en cada Eucaristía. ¡Somos uno! Este ser uno, es el mayor milagro que podemos imaginar. Es tan grande que tan solo podemos intuir, presentir su valor.

Esta Unidad que precede y sucede a todo es la Gloria misma de Jesucristo, compartida con nosotros y con el Padre, por toda la Eternidad. Esta Unidad es el anticipo y al mismo tiempo la realización de aquella Unidad que alcanzaremos en la Vida Futura, en la Vida Eterna.

Ya no somos de este mundo. Jesucristo nos ha sacado a todos los que hemos creído en Él. Nos ha separado del mundo, pero al mismo tiempo nos ha unido unos con otros y todos con Él y con el Padre. Nos ha unido en un abrazo que no tiene comienzo ni fin; en una unidad que ES.

Esta es la Eucaristía y es al mismo tiempo la Vida Eterna. Es un verdadero misterio Divino. Es así que compartimos la misma naturaleza con Dios y con todos los cristianos del Universo, los que vivieron antes que nosotros, los de ahora y los que nos sucederán. Es la Comunidad de los Santos.

¡Esta es la Vida Eterna! La Unidad completa con Dios! Es para esto que fuimos creados y es esto lo que hemos empezado a alcanzar y viviremos plenamente en el Cielo. Por eso debemos estar alegres, sabiendo que en un tiempo más nuestra alegría será completa.

Es esta Unidad la que da testimonio de nuestra fe, la que nos distingue de los demás, la que con asombro observan los que son de este mundo, queriéndola alcanzar. Es de este modo que evangelizamos, que anunciamos a Cristo y el Amor de Dios.

 

Oración:

Padre Santo, concédenos lo que Jesucristo pide para todos notros. Danos esta unidad y que ella sea testimonio de nuestro amor. Te lo pedimos por Jesucristo nuestro Señor, que contigo vive y reina, en unidad del Espíritu Santo y es Dios, por los siglos de los siglos…Amén.

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