Juan 15,9-11 – permanecerán en mi amor

mayo 18, 2017

Permanecerán en mi amor

Si guardan mis mandamientos, permanecerán en mi amor, como yo he guardado los mandamientos de mi Padre, y permanezco en su amor.

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Juan 15,9-11 permanecerán en mi amor

Reflexión: Juan 15,9-11

¿Qué podemos decir? La vida no tendrá ningún sentido si no alcanzamos la Vida Eterna, porque para eso fuimos creados. Para eso nos hizo Dios. Cada cosa, cada objeto, cada sujeto en el Universo ha sido creado por Dios con un propósito. Nada es inútil; nada sobra, ni nada falta. La obra de Dios es perfecta. No podría ser otro modo, procediendo de su Poder y Sabiduría Infinitas.

Nosotros fuimos creados por Dios para alcanzar la Vida Eterna. Esto es lo único que da sentido a nuestras vidas; este es nuestro propósito. Nuestras almas no descansarán hasta conseguirlo. ¿Cómo asegurarnos de lograrlo? ¡Amando! Dando muchos frutos. Los dulces frutos del amor, que exigen entrega, unión, paz, perseverancia y fe. Todo esto está a nuestro alcance por Gracia de Dios, quien nos creó únicos e irrepetibles. ¡Esa es Su Voluntad! ¡Él quiere eso para nosotros!

¿Por qué Dios pondría a nuestro alcance la capacidad de obtener Sus promesas? Porque nos ha creado por amor y para el amor. Nada quiere más el Señor que nuestro Bien. Y lo quiere, sin ninguna condición. Por eso lo puso en nuestras manos aun antes que existiéramos. Es decir que en ello no hay mérito alguno nuestro. No hemos hecho nada para merecerlo. No es un premio o recompensa por nuestro esfuerzo. Es la Voluntad Misericordiosa de Dios Padre Creador. Descubrirlo solo puede movernos a la gratitud y alabanza.

Si guardan mis mandamientos, permanecerán en mi amor, como yo he guardado los mandamientos de mi Padre, y permanezco en su amor.

Hemos sido creados por amor, para el amor, para ser felices y para vivir eternamente en la mansión celeste junto a nuestro Padre Dios. ¿Qué más podemos pedir? Además, Dios, en Su Infinita Sabiduría nos ha creado libres. La libertad es el cimiento de nuestra dignidad. Al haber sido creados a imagen y semejanza de Dios, porque así le pareció Bien a Dios, somos libres y tenemos atributos complementarios como la inteligencia y voluntad para decidir en esta vida terrena qué es lo que queremos hacer.

Así, teniendo un solo propósito, un solo fin en la vida que vale la pena perseguir, hemos de decidir, sin embargo, si queremos alcanzarlo –que sería lo más sensato y correcto-, o si por el contrario, escogemos cualquier otro camino, aun sabiendo que ningún otro nos conducirá a la Vida Eterna para la cual fuimos creados por Voluntad de Dios, nuestro Padre.

Es verdad que siendo libres, podríamos perdernos para siempre, si elegimos mal. Lo correcto, lo indicado sería hacer la Voluntad del Padre, que es lo que Jesucristo viene a transmitirnos con este único mandato que resume la ley y los profetas: amar a Dios por sobre todas las cosas y al prójimo como a nosotros mismos. Que en resumen quiere decir que el Camino para llegar a la Vida Eterna, para la cual fuimos creados, es el amor. En pocas palabras, amémonos los unos a los otros y alcanzaremos la plenitud.

El Señor Jesucristo –cumpliendo la Voluntad de Dios Padre-, nos muestra con Su Vida, Muerte y Resurrección que este es el Camino. Por eso nos dice que Él es el Camino, la Verdad y la Vida. Teniéndolo a Él como norte, como ejemplo, como modelo, no habrá error en nuestra elección. Por eso ha sido levantado en la cruz, para que todos lo veamos y viéndolo, lo sigamos. Todo lo que debemos hacer es guardar Sus mandamientos, que como ya hemos dicho se pueden resumir en: amar.

Si amamos, permaneceremos unidos a Jesucristo, en consecuencia daremos mucho fruto y estos darán Gloria a Dios. Permanezcamos unidos a Jesucristo y tendremos alegría y paz, y nuestro gozo será colmado.

Padre Santos, no permitas que nos desviemos del Camino, ni que nos alejemos por ningún motivo de Jesús, te lo pedimos por Jesucristo nuestro Señor, Amén.

Si guardan mis mandamientos, permanecerán en mi amor, como yo he guardado los mandamientos de mi Padre, y permanezco en su amor.

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