Juan 15,1-8 – pidan lo que quieran

mayo 17, 2017

Pidan lo que quieran

Si permanecen en mí, y mis palabras permanecen en ustedes, pidan lo que quieran y lo conseguirán.

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Juan 15,1-8 pidan lo que quieran

Juan – Capítulo 15

Reflexión: Juan 15,1-8

Tenemos entre manos un poder que no alcanzamos a imaginar. No tiene límites. Y andamos pensando en varitas mágicas, en super héroes, en genios o lo que es peor, en dinero. Vamos deseando tantas cosas, tantas circunstancias y no somos capaces de ver lo que el Señor ha puesto en nuestras manos. No es solamente que nosotros podamos querer algo, sino que Dios Padre quiere que demos mucho fruto. Más aun, el Señor recibe Gloria si damos fruto y somos discípulos seguidores de Jesucristo.

Todos queremos dar frutos, todos queremos ver que nuestra vida y nuestros esfuerzos han valido la pena. Nos empeñamos y esforzamos por esto. Sin embargo, habría que preguntarnos, si lo que nos hemos propuesto, si los frutos que con tanto sacrificio y esfuerzo queremos lograr valen en realidad la pena. ¿Cómo saberlo? El análisis es muy sencillo en realidad. La respuesta exige honestidad y sinceridad. Tenemos que preguntarnos: ¿Son estos los frutos que Dios quiere? Si no lo son, no valen la pena. ¿Por qué? Porque habiendo tantas vides, solo hay una verdadera y es Jesucristo.

Que Jesucristo sea la vid verdadera es una revelación de la cual debemos tomar nota. Quiere decir no hay otra vid que valga la pena, porque son sólo los frutos de esta vid los que importan, los que cuentan para Dios. Si ya lo sabemos, lo que tenemos que hacer es prendernos de sus ramas, como un injerto, para así asegurarnos de dar los frutos que espera el Padre. Entonces nuestro fruto será preciado y abundante, porque estaremos unidos a Cristo, la vid verdadera.

Si permanecen en mí, y mis palabras permanecen en ustedes, pidan lo que quieran y lo conseguirán.

Solo unidos a Jesucristo daremos fruto abundante y del mejor. ¿Cómo garantizar que estamos unidos a Él y que por lo tanto nuestro fruto será del mejor y abundante? Permaneciendo en el Señor y en su Palabra. Oír y hacer lo que nos manda. Hacer vida el “hágase Tu Voluntad” del Padre Nuestro. Esta es la única forma. No hay otra. Es el Camino. Como en el caso de los discípulos, exige seguirlo incondicionalmente y en el acto, por donde Él nos lleva. Entregarnos por completo a la predicación del Evangelio con nuestras vidas.

¿Cuántas veces nos preguntamos por qué no da resultados lo que hacemos? ¿Por qué a veces nos parece que estuviéramos arando en el mar? Revisemos nuestras vidas. Tal vez sea simplemente por falta de coherencia entre lo que decimos y hacemos. Tal vez nuestra vida refleja precisamente nuestra falta de fe y se hace evidente a los demás. ¿Cómo podemos pedir fe si nosotros mismos no la tenemos? Decimos tenerla, pero otra cosa muy distinta es la que transmiten nuestros actos.

Meditemos ahora en la promesa que nos reitera nuevamente Jesucristo hacia el final de este pasaje, a quienes nos entregamos a cumplir la Voluntad del Padre: No solamente daremos mucho fruto, sino que lo que pidamos, lo conseguiremos. ¿Puede haber un ofrecimiento mayor? Quien vive de este modo, NO TIENE LÍMITES. Es preciso leerlo y releerlo, por eso lo hemos escrito en mayúsculas. “Pidan lo que quieran y lo conseguirán”, dice el Señor.

¿No estamos tocando el Cielo? Hay palabras y expresiones del Señor que recién empiezan a tener sentido, como hijos de la luz o seres de luz, nacer de nuevo, vida en abundancia, vida eterna…Todo esto está al alcance de quienes permanecemos unidos a Jesucristo y Su Palabra, porque solo Él tiene la capacidad de transformarnos, de convertirnos, al punto de hacernos uno con Él y con el Padre, accediendo de este modo al Reino de los Dios, donde alcanzaremos la plenitud y la vida eterna.

Padre Santo, concédenos la Gracia de ver con claridad Tu Voluntad en nuestras vidas cada día y de entregarnos a su cumplimiento sin dudas ni temores, te lo pedimos por Jesucristo nuestro Señor que contigo vive y reina por los siglos de los siglos, Amén.

Si permanecen en mí, y mis palabras permanecen en ustedes, pidan lo que quieran y lo conseguirán.

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