Juan 1,47-51 – los ángeles de Dios

Septiembre 29, 2016

Verás cosas más grandes todavía. Y agregó: «Les aseguro que verán el cielo abierto, y a los ángeles de Dios subir y bajar sobre el Hijo del hombre».

Texto del evangelio Jn 1,47-51 – los ángeles de Dios

47. Al ver llegar a Natanael, Jesús dijo: «Este es un verdadero israelita, un hombre sin doblez».
48. «¿De dónde me conoces?», le preguntó Natanael. Jesús le respondió: «Yo te vi antes que Felipe te llamara, cuando estabas debajo de la higuera».
49. Natanael le respondió: «Maestro, tú eres el hijo de Dios, tú eres el Rey de Israel».
50. Jesús continuó: «Porque te dije: “Te vi debajo de la higuera”, crees. Verás cosas más grandes todavía».
51. Y agregó: «Les aseguro que verán el cielo abierto, y a los ángeles de Dios subir y bajar sobre el Hijo del hombre».

Reflexión: Jn 1,47-51

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Juan 1,47-51 los ángeles de Dios

¿Por qué creemos? Reflexionando en esta lectura nos atrevemos a especular que nuestras razones son un verdadero misterio. Dios lo sabe. Pero es seguro que para nosotros será siempre un misterio cargado de subjetivismo indescifrable.

Así, la respuesta de Natanael no es del todo convincente. Incluso Jesucristo la cuestiona. Es como si dijera: “si por eso crees, espérate a ver de lo que serás testigo. Quedarás totalmente sorprendido”. De este modo, creer parece tener que ver más con una decisión personal que con algo externo.

No hay una relación necesariamente lógica y razonable, según nuestros criterios humanos, para creer. Por algún motivo, para Natanael, que el Señor mencione tan solo el haberlo visto antes bajo la higuera, es suficiente.

Verás cosas más grandes todavía. Y agregó: «Les aseguro que verán el cielo abierto, y a los ángeles de Dios subir y bajar sobre el Hijo del hombre».

¿Será este solo hecho el que induce a Natanael a confesar su fe? Creemos que son más bien las palabras del Señor que suenan como música para sus oídos las que le llevan a responder con la misma cortesía, lo que Él ya había escuchado decir seguramente a los discípulos y al pueblo.

Entonces, se trata de una respuesta que va más allá de la recíproca cortesía ante las palabras pronunciadas por Jesús. Estas habían calado hondo. Coincidían seguramente con el propio concepto que Natanael guardaba de sí. Jesús, cuando no, puso el dedo en el interruptor de encendido.

El Señor tiene esta capacidad de encender el fuego de la fe en nuestros corazones. Basta un encuentro con Él para derribar todos los muros y barreras que hemos ido tejiendo con el tiempo y encontrarnos cara a cara con Él.

Verás cosas más grandes todavía. Y agregó: «Les aseguro que verán el cielo abierto, y a los ángeles de Dios subir y bajar sobre el Hijo del hombre».

Pero hay mucho, muchísimo más, que podemos esperar de este encuentro con el Señor. El constituye la respuesta a todas nuestras interrogantes. ¿Por qué? Porque Él es Dios y tiene toda una corte de ángeles a su servicio.

Eso es algo que llegaremos a ver. La Verdad plena y diáfana. ¿Qué otra cosa puede querer decir que veremos el cielo abierto? Es que ya no habrá más misterios. Veremos al Hijo del hombre, es decir a nuestro Salvador, servido por la mismísima corte celestial, formada por ángeles.

Dios ha usado siempre a Sus ángeles para comunicarnos Su Voluntad. Los ángeles le preceden y son estos seres sobrenaturales que hacen lo que Dios les manda. Son sus emisarios. Y habrán de rodear, subir y bajar sobre Jesús, cuando haya llegado el momento.

Verás cosas más grandes todavía. Y agregó: «Les aseguro que verán el cielo abierto, y a los ángeles de Dios subir y bajar sobre el Hijo del hombre».

Acostumbrados a tomar lo que nos parece razonable y coincide con nuestros criterios, esto de los ángeles es algo en lo que no nos gusta detenernos mucho. Más bien estamos tentados a pasarlo por alto u omitirlo.

Reconozcámoslo, que está entre lo que tendemos a descartar, por ingenuo, por infantil, porque no nos parece razonable, ni necesario. Pensamos que ignorándolo, no tergiversamos la verdad en su esencia.

Es preciso que nos detengamos un momento y nos interroguemos respecto a todo aquello que preferimos ignorar o pasar por alto. ¿Es esta la respuesta que el Señor espera de nosotros? ¿Hasta qué punto vamos distorsionando su mensaje con este afán de escoger y seleccionar lo que nos parece?

Verás cosas más grandes todavía. Y agregó: «Les aseguro que verán el cielo abierto, y a los ángeles de Dios subir y bajar sobre el Hijo del hombre».

Oremos:

Padre Santo, danos fe para creer en lo que Jesucristo nos ha revelado, no en lo que estamos dispuestos a aceptar o lo que consideramos creíble…Te lo pedimos por nuestro Señor Jesucristo, que vive y reina contigo en unidad del Espíritu Santo y es Dios, por los siglos de los siglos…Amén.

Roguemos al Señor…

Te lo pedimos Señor.

(Añade tus oraciones por las intenciones que desees, para que todos los que pasemos por aquí tengamos oportunidad de unirnos a tus plegarias)

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Juan 1,47-51 los ángeles de Dios

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