Juan 14,15-21 – el Espíritu de la verdad

mayo 21, 2017

El Espíritu de la verdad

…el Espíritu de la verdad, a quien el mundo no puede recibir, porque no le ve ni le conoce. Pero ustedes le conocen, porque mora con ustedes.

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Juan 14,15-21 el Espíritu de la verdad

Juan – Capítulo 14

Reflexión: Juan 14,15-21

Al elegirnos el Señor nos ha sacado del mundo y mediante el bautizo nos ha dado el Espíritu Santo, al que conocemos y oímos porque vive en nosotros. Este Espíritu Divino es el que nos fortalece, nos hace distintos y nos defiende del mundo, guiándonos por la verdad. El Señor no nos ha dejado solos en el mundo, sino que por el contrario, nos ha unido a Él y uniéndonos a Él nos ha unido al Padre.

De este modo, el que cumple con los mandamientos del Señor, permanece de manera misteriosa y real unido a Dios. Y es esta unidad la que habrá de conducirnos finalmente a la vida eterna. Porque al aceptar y cumplir Sus mandatos, al hacer Su Voluntad, nos hacemos uno con Él, de tal modo que ninguna fuerza de este mundo podrá contra nosotros. Es un asunto de fe que habrá de manifestarse en nuestras vidas como fuente inagotable de amor a Dios y al prójimo.

…el Espíritu de la verdad, a quien el mundo no puede recibir, porque no le ve ni le conoce. Pero ustedes le conocen, porque mora con ustedes.

El que cumple los mandamientos, ama y el que ama permanece en Jesucristo, que permanece en el Padre. Por lo tanto el que obedece los mandamientos permanece unido a Dios y donde Él vaya irá, hasta alcanzar la mansión celeste del reino sin fin que Dios Padre nos tiene reservada para quienes le hemos sido fieles aun en la más tremenda adversidad. Quien está con Cristo nada teme, porque cuenta con un defensor que es el mismo Espíritu de Dios que habrá de acompañarnos por siempre.

El Señor se manifiesta claramente en la vida de quien guarda los mandamientos, porque así demuestra su amor por Dios. Y a quien ama a Dios, Jesús le ama y se le manifiesta. El Señor se prodiga con toda la generosidad que es posible a Su Divina condición, a quien ama a Dios, porque solo se puede amar a Dios amando al prójimo. Y quien ama a Dios y al prójimo, guarda los mandamientos de Dios y por lo tanto manifiesta su amor. Y a quien ama a Dios Padre, Jesucristo le ama y se le manifiesta.

Mantengámonos firmes y unidos en el amor, y entraremos en la Gloria de Dios Padre unidos a Jesucristo y fortalecidos por el Espíritu Santo. Padre Santo, danos perseverancia para no flaquear en el cumplimiento de Tus mandamientos. Envíanos Tu Espíritu Santo para que nos defienda y fortalezca en la fe, por Jesucristo nuestro Señor. Amén.

…el Espíritu de la verdad, a quien el mundo no puede recibir, porque no le ve ni le conoce. Pero ustedes le conocen, porque mora con ustedes.

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