Juan 1,1-18 – la Palabra se hizo carne

Diciembre 25, 2015

Texto del evangelio Jn 1,1-18 – la Palabra se hizo carne

1. En el principio existía la Palabra y la Palabra estaba con Dios, y la Palabra era Dios.
2. Ella estaba en el principio con Dios.
3. Todo se hizo por ella y sin ella no se hizo nada de cuanto existe.
4. En ella estaba la vida y la vida era la luz de los hombres,
5. y la luz brilla en las tinieblas, y las tinieblas no la vencieron.
6. Hubo un hombre, enviado por Dios: se llamaba Juan.
7. Este vino para un testimonio, para dar testimonio de la luz, para que todos creyeran por él.
8. No era él la luz, sino quien debía dar testimonio de la luz.
9. La Palabra era la luz verdadera que ilumina a todo hombre que viene a este mundo.
10. En el mundo estaba, y el mundo fue hecho por ella, y el mundo no la conoció.
11. Vino a su casa, y los suyos no la recibieron.
12. Pero a todos los que la recibieron les dio poder de hacerse hijos de Dios, a los que creen en su nombre;
13. la cual no nació de sangre, ni de deseo de hombre, sino que nació de Dios.
14. Y la Palabra se hizo carne, y puso su Morada entre nosotros, y hemos contemplado su gloria, gloria que recibe del Padre como Hijo único, lleno de gracia y de verdad.
15. Juan da testimonio de él y clama: «Este era del que yo dije: El que viene detrás de mí se ha puesto delante de mí, porque existía antes que yo.»
16. Pues de su plenitud hemos recibido todos, y gracia por gracia.
17. Porque la Ley fue dada por medio de Moisés; la gracia y la verdad nos han llegado por Jesucristo.
18. A Dios nadie le ha visto jamás: el Hijo único, que está en el seno del Padre, él lo ha contado.

Reflexión: Jn 1,1-18

El Evangelio de Juan por Gracia de Dios, nos ilumina para entender los sucesos a los que estamos asistiendo. Nos cuesta entender lo que estamos celebrando, más aun con la cantidad de actividades económicas, comerciales y sociales que se desarrollan en torno a esta fecha. Que vivimos un paréntesis universal en lo que sea a lo que estemos dedicando nuestras vidas, es algo que nadie puede poner en duda, porque lo vivimos. Puede que para un indeterminado número de personas lo que ocurres estos días se limite a una curva ascendente en sus ventas y que se pregunten por qué no creció todo lo esperando o tal vez que supere todas sus expectativas. Sea que en algún momento atraviese por su cabeza la verdadera razón de lo que ocurre en el Planeta y con la Humanidad entera o no, sea consciente o no de la Navidad, sus negocios quedarán fuertemente marcados por esta temporada, tanto es así, que como él, sin comprender bien la Navidad e incluso sin importarles realmente lo que ocurra por las cabezas o corazones de las personas en estos días, ellos fomentarán a coro todas las ideas que promuevan el incremento de los negocios, con la seguridad que si sabe desentrañar a tiempo lo que le interesa y busca la gente, lograrán incrementar sus ingresos en el futuro. Así, un hito importantísimo en el comercio mundial son las fiestas de Navidad, temporada que los comerciantes se esfuerzan por empezar con semanas y aun meses de anticipación y que tratan de prolongar lo más posibles hasta pasado el 6 de enero, esforzándose por empalmar con otras fechas significativas como el día de la amistad, de las madres u otros, que nunca podrán rasguñar a esta festividad. Y la Palabra se hizo carne, y puso su Morada entre nosotros, y hemos contemplado su gloria, gloria que recibe del Padre como Hijo único, lleno de gracia y de verdad.

Pero no son tan solo los obsequios y las compras de artefactos y artículos de todo tipo los que tienen su pico en estos días, sino también el comercio de productos alimenticios de todas clase, ya que el mundo entero se esfuerza por tener una cena especial, regada con licores de todo tipo, aun cuando muchos no sepan exactamente qué se celebra. Qué podemos decir del transporte y los pasajes. Todo el mundo se esfuerza por volver a reunirse con sus familiares, por lo que escasean los pasajes y lo aeropuertos, estaciones y carreteras se congestionan de manera especial. Hay también una curva y un pico muy notable en el movimiento social a lo largo y ancho del planeta. Es el niño nacido en un pesebre hace poco más de 2mil años el causante de semejante revuelo. Para bien o para mal, su nacimiento resulta siendo la excusa que moviliza en una cierta armonía de propósitos concertados a miles de millones de personas en el mundo. Este es un fenómeno que lejos de amainar, crece y crece cada vez más, según pasan los años, abarcando nuevas regiones y culturas. Es verdad que se inventan nuevas formas para ocultar las verdaderas razones para este movimiento, pero sin importar lo que se haga, este sigue creciendo y tarde o temprano las raíces de aquello que lo originan se abren paso iluminando la realidad. Y es que por más esfuerzos que se hagan por desaparecer a Dios de la escena, el hombre honesto y de buen corazón no puede evitar encontrarlo en el fondo de este acontecimiento, como una llamada de atención a velar por su prójimo, aun cuando solo se trate de sus familiares y por una sola noche, porque no hay forma de relacionarnos unos con otros, sin tomar conciencia de la situación de los demás. Las Navidades, para bien o para mal, marcan profundamente nuestras vidas y nuestras historias familiares. Y la Palabra se hizo carne, y puso su Morada entre nosotros, y hemos contemplado su gloria, gloria que recibe del Padre como Hijo único, lleno de gracia y de verdad.

Todo este alboroto que se arma universalmente en torno al nacimiento de Jesús, el Hijo de Dios, por más disfraces que se le pongan, por más que se trate de ocultar con toda clase de camuflajes, un día terminará por abrirse paso en forma definitiva y el mundo entero terminará por testificar que Dios, nuestro Creador ha querido enviar a Su Hijo, nuestro Señor Jesucristo, para que naciendo entre nosotros nos muestre el Camino de la Salvación, del Reino que Dios Padre tiene preparado para nosotros desde el comienzo de la Creación. Porque Dios sabe escribir derecho con líneas torcidas, un día toda la parafernalia que hemos armado en torno al nacimiento de Jesús caerá y quedará totalmente al descubierto la verdad. Dios ha venido a Salvarnos. Este es el acontecimiento más grande de la historia de la humanidad que venimos celebrando desde hace más de 2mil años, que debemos dejar que transforme nuestras vidas, porque solo en esta medida entraremos al Reino de los Cielos. No es una fiesta del comercio y del dinero, como el demonio ha tratado de desvirtuar, es la fiesta de la Victoria del Amor. Y no hay amor más grade como el Amor que Dios nos ha mostrado. Eso es lo que debemos celebrar con alegría y regocijo desbordante. Dios se ha hecho hombre y ha venido a habitar entre nosotros para mostrarnos el Camino de la Salvación. Él es la Luz, la Verdad y la Vida. Y la Palabra se hizo carne, y puso su Morada entre nosotros, y hemos contemplado su gloria, gloria que recibe del Padre como Hijo único, lleno de gracia y de verdad.

Oremos:

Padre Santo, que estas Fiestas anuales de la Navidad, en las que recordamos el nacimiento de Jesús, nos sirvan para descubrir el amor en nuestros hogares, para volver los ojos a nuestros familiares, especialmente a los más necesitados de amor y misericordia. Que nazca en nosotros un hombre nuevo, a imagen y semejanza de nuestro Señor Jesucristo…Te lo pedimos por nuestro Señor Jesucristo, que vive y reina contigo en unidad del Espíritu Santo y es Dios, por los siglos de los siglos…Amén.

Roguemos al Señor…

Te lo pedimos Señor.

(Añade tus oraciones por las intenciones que desees, para que todos los que pasemos por aquí tengamos oportunidad de unirnos a tus plegarias)

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