Juan 10,31-42 – crean por las obras

abril 7, 2017

Crean por las obras

…aunque a mí no me crean, crean por las obras, y así sabrán y conocerán que el Padre está en mí y yo en el Padre.

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Juan 10,31-42 – crean por las obras

Juan – Capítulo 10

Reflexión: Juan 10,31-42

Para el necio, siempre habrá motivos para no creer. Y es que somos testarudos. No hay peor ciego que el que no quiere ver. Muchas veces nos obstinamos en no dar nuestro brazo a torcer, por más contundentes que sean la pruebas. Algunas veces es por simple orgullo y soberbia. Como quiera que ya defendimos una postura opuesta, por quedar bien, preferimos sostener nuestra misma posición, aunque sea disparatada, con tal de no reconocer nuestro error.

No cabe duda que para creer hay que conocer. Por eso es tan importante la evangelización, porque nadie va a creer en Jesús, así porque sí. Mucho menos cuando confesarlo exige coherencia y valor, puesto que no basta decir que creemos, sino vivir en consecuencia, es decir, de modo coherente. De allí la obligación de evangelizar, es decir, de darlo a conocer. No se trata de algo loable, sino de un DEBER.

Nuevamente debemos apreciar que para el Señor no hay mentira ni engaño que valga. Para Él somos completamente transparentes, por más que queramos ocultar nuestras razones. Él todo lo sabe y todo lo ve. Por lo tanto son vanos nuestros esfuerzos por engañarlo. De nada sirve fingir que no entendemos, que no comprendemos o que no sabemos.

A algunos no nos gusta tener que hacer algo y menos en lo que concierne a Dios y la fe. Es como que nos revelara el solo hecho de TENER que hacer algo. Queremos que se nos invite voluntariamente y se nos deje decidir. Posiblemente ello sea correcto en determinadas decisiones, pero no con respecto a nuestra Salvación, porque para alcanzarla hay una sola respuesta posible: el amor.

…aunque a mí no me crean, crean por las obras, y así sabrán y conocerán que el Padre está en mí y yo en el Padre.

Jesucristo nos dice: Yo soy el Camino, la Verdad y la Vida. Esto quiere decir que solo a través Suyo podemos alcanzar la Vida Eterna; solo en Él podemos encontrar la Salvación. De otro modo, prescindiendo de Él, moriremos para siempre. Nos cuesta creer, porque sentimos que tenemos mucho que dar, mucho que perder, mucho que sacrificar, pero esto es un error. TODO lo que tenemos por ganar está en Él. Sin Él, todo es pérdida; todo es oscuridad, destrucción y muerte.

El Único Camino posible para alcanzar la plenitud para la cual fuimos creados es el seguimiento de Cristo. Si esto es cierto, como de hecho lo CREEMOS, no tenemos otra opción que hacer lo que nos manda, si queremos salvarnos. Por eso el Señor nos manda y tenemos el DEBER de hacer lo que nos manda. Él no gana nada con esto. Queremos recalcarlo porque a veces queremos hacer lo que nos dice para no hacerle sufrir o para no molestarle. Y, la verdad es que no hay forma que le ahorremos el sufrimiento de la Cruz, porque ya fue. Ya sufrió y se tomó las molestias por nosotros.

Lo más que podemos hacer es que por lo menos en lo que a nosotros concierne este sacrificio no haya sido en vano. Lo será, si perdemos esta oportunidad. Entonces, no es que nos obligue, sino que no hay otra salida. Se avecina una catástrofe y la única forma de salvarnos es atravesando el Camino por el que Él nos manda. Lo seguimos y nos salvamos o nos perdemos para siempre. ¡Es nuestra decisión! ¡No seamos necios, escojamos lo mejor!

Padre Santo, ahora que hemos encontrado a Jesucristo, Tu Hijo, no permitas que nos perdamos por orgullo, soberbia o necedad. Danos la fe necesaria para seguirlo con coherencia, por Jesucristo nuestro Señor, que vive y Reina contigo y es Dos por los siglos de los siglos. Amén.

…aunque a mí no me crean, crean por las obras, y así sabrán y conocerán que el Padre está en mí y yo en el Padre.

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