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Mateo – Capítulo 28

Mateo – Capítulo 28

1.Pasado el sábado, al alborear el primer día de la semana, María Magdalena y la otra María fueron a ver el sepulcro.
2.De pronto se produjo un gran terremoto, pues el Angel del Señor bajó del cielo y, acercándose, hizo rodar la piedra y se sentó encima de ella.
3.Su aspecto era como el relámpago y su vestido blanco como la nieve.
4.Los guardias, atemorizados ante él, se pusieron a temblar y se quedaron como muertos.
5.El Angel se dirigió a las mujeres y les dijo: «Vosotras no temáis, pues sé que buscáis a Jesús, el Crucificado;
6.no está aquí, ha resucitado, como lo había dicho. Venid, ved el lugar donde estaba.
7.Y ahora id enseguida a decir a sus discípulos: «Ha resucitado de entre los muertos e irá delante de vosotros a Galilea; allí le veréis.» Ya os lo he dicho.»
8.Ellas partieron a toda prisa del sepulcro, con miedo y gran gozo, y corrieron a dar la noticia a sus discípulos.
9.En esto, Jesús les salió al encuentro y les dijo: «¡Dios os guarde!» Y ellas, acercándose, se asieron de sus pies y le adoraron.
10.Entonces les dice Jesús: «No temáis. Id, avisad a mis hermanos que vayan a Galilea; allí me verán.»
11.Mientras ellas iban, algunos de la guardia fueron a la ciudad a contar a los sumos sacerdotes todo lo que había pasado.
12.Estos, reunidos con los ancianos, celebraron consejo y dieron una buena suma de dinero a los soldados,
13.advirtiéndoles: «Decid: «Sus discípulos vinieron de noche y le robaron mientras nosotros dormíamos.»
14.Y si la cosa llega a oídos del procurador, nosotros le convenceremos y os evitaremos complicaciones.»
15.Ellos tomaron el dinero y procedieron según las instrucciones recibidas. Y se corrió esa versión entre los judíos, hasta el día de hoy.
16.Por su parte, los once discípulos marcharon a Galilea, al monte que Jesús les había indicado.
17.Y al verle le adoraron; algunos sin embargo dudaron.
18.Jesús se acercó a ellos y les habló así: «Me ha sido dado todo poder en el cielo y en la tierra.
19.Id, pues, y haced discípulos a todas las gentes bautizándolas en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo,
20.y enseñándoles a guardar todo lo que yo os he mandado. Y he aquí que yo estoy con vosotros todos los días hasta el fin del mundo.»1

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Mateo – Capítulo 27

Mateo – Capítulo 27

1.Llegada la mañana, todos los sumos sacerdotes y los ancianos del pueblo celebraron consejo contra Jesús para darle muerte.
2.Y después de atarle, le llevaron y le entregaron al procurador Pilato.
3.Entonces Judas, el que le entregó, viendo que había sido condenado, fue acosado por el remordimiento, y devolvió las treinta monedas de plata a los sumos sacerdotes y a los ancianos,
4.diciendo: «Pequé entregando sangre inocente.» Ellos dijeron: «A nosotros, ¿qué? Tú verás.»
5.El tiró las monedas en el Santuario; después se retiró y fue y se ahorcó.
6.Los sumos sacerdotes recogieron las monedas y dijeron: «No es lícito echarlas en el tesoro de las ofrendas, porque son precio de sangre.»
7.Y después de deliberar, compraron con ellas el Campo del Alfarero como lugar de sepultura para los forasteros.
8. Por esta razón ese campo se llamó «Campo de Sangre», hasta hoy.1
9.Entonces se cumplió el oráculo del profeta Jeremías: «Y tomaron las treinta monedas de plata, cantidad en que fue apreciado aquel a quien pusieron precio algunos hijos de Israel,
10.y las dieron por el Campo del Alfarero, según lo que me ordenó el Señor.»
11.Jesús compareció ante el procurador, y el procurador le preguntó: «¿Eres tú el Rey de los judíos?» Respondió Jesús: «Sí, tú lo dices.»
12.Y, mientras los sumos sacerdotes y los ancianos le acusaban, no respondió nada.
13.Entonces le dice Pilato: «¿No oyes de cuántas cosas te acusan?»
14.Pero él a nada respondió, de suerte que el procurador estaba muy sorprendido.
15.Cada Fiesta, el procurador solía conceder al pueblo la libertad de un preso, el que quisieran.
16.Tenían a la sazón un preso famoso, llamado Barrabás.
17.Y cuando ellos estaban reunidos, les dijo Pilato: «¿A quién queréis que os suelte, a Barrabás o a Jesús, el llamado Cristo?»,
18.pues sabía que le habían entregado por envidia.
19.Mientras él estaba sentado en el tribunal, le mandó a decir su mujer: «No te metas con ese justo, porque hoy he sufrido mucho en sueños por su causa.»
20.Pero los sumos sacerdotes y los ancianos lograron persuadir a la gente que pidiese la libertad de Barrabás y la muerte de Jesús.
21.Y cuando el procurador les dijo: «¿A cuál de los dos queréis que os suelte?», respondieron: «¡A Barrabás!»
22.Díceles Pilato: «Y ¿qué voy a hacer con Jesús, el llamado Cristo?» Y todos a una: «¡Sea crucificado!» –
23.«Pero ¿qué mal ha hecho?», preguntó Pilato. Mas ellos seguían gritando con más fuerza: «¡Sea crucificado!»
24.Entonces Pilato, viendo que nada adelantaba, sino que más bien se promovía tumulto, tomó agua y se lavó las manos delante de la gente diciendo: «Inocente soy de la sangre de este justo. Vosotros veréis.»
25.Y todo el pueblo respondió: «¡Su sangre sobre nosotros y sobre nuestros hijos!»
26.Entonces, les soltó a Barrabás; y a Jesús, después de azotarle, se lo entregó para que fuera crucificado.
27.Entonces los soldados del procurador llevaron consigo a Jesús al pretorio y reunieron alrededor de él a toda la cohorte.
28.Le desnudaron y le echaron encima un manto de púrpura;
29.y, trenzando una corona de espinas, se la pusieron sobre su cabeza, y en su mano derecha una caña; y doblando la rodilla delante de él, le hacían burla diciendo: «¡Salve, Rey de los judíos!»;
30.y después de escupirle, cogieron la caña y le golpeaban en la cabeza.
31.Cuando se hubieron burlado de él, le quitaron el manto, le pusieron sus ropas y le llevaron a crucificarle.
32.Al salir, encontraron a un hombre de Cirene llamado Simón, y le obligaron a llevar su cruz.
33.Llegados a un lugar llamado Gólgota, esto es, «Calvario»,
34.le dieron a beber vino mezclado con hiel; pero él, después de probarlo, no quiso beberlo.
35.Una vez que le crucificaron, se repartieron sus vestidos, echando a suertes.
36.Y se quedaron sentados allí para custodiarle.
37.Sobre su cabeza pusieron, por escrito, la causa de su condena: «Este es Jesús, el Rey de los judíos.»
38.Y al mismo tiempo que a él crucifican a dos salteadores, uno a la derecha y otro a la izquierda.
39.Los que pasaban por allí le insultaban, meneando la cabeza y diciendo:
40.«Tú que destruyes el Santuario y en tres días lo levantas, ¡sálvate a ti mismo, si eres Hijo de Dios, y baja de la cruz!»
41.Igualmente los sumos sacerdotes junto con los escribas y los ancianos se burlaban de él diciendo:
42.«A otros salvó y a sí mismo no puede salvarse. Rey de Israel es: que baje ahora de la cruz, y creeremos en él.
43.Ha puesto su confianza en Dios; que le salve ahora, si es que de verdad le quiere; ya que dijo: «Soy Hijo de Dios.»»
44.De la misma manera le injuriaban también los salteadores crucificados con él.
45.Desde la hora sexta hubo oscuridad sobre toda la tierra hasta la hora nona.
46.Y alrededor de la hora nona clamó Jesús con fuerte voz: «¡Elí, Elí! ¿lemá sabactaní?», esto es: «¡Dios mío, Dios mío! ¿por qué me has abandonado?»
47.Al oírlo algunos de los que estaban allí decían: «A Elías llama éste.»
48.Y enseguida uno de ellos fue corriendo a tomar una esponja, la empapó en vinagre y, sujetándola a una caña, le ofrecía de beber.
49.Pero los otros dijeron: «Deja, vamos a ver si viene Elías a salvarle.»
50. Pero Jesús, dando de nuevo un fuerte grito, exhaló el espíritu1.
51.En esto, el velo del Santuario se rasgó en dos, de arriba abajo; tembló la tierra y las rocas se hendieron.
52.Se abrieron los sepulcros, y muchos cuerpos de santos difuntos resucitaron.
53.Y, saliendo de los sepulcros después de la resurrección de él, entraron en la Ciudad Santa y se aparecieron a muchos.
54.Por su parte, el centurión y los que con él estaban guardando a Jesús, al ver el terremoto y lo que pasaba, se llenaron de miedo y dijeron: «Verdaderamente éste era Hijo de Dios.»
55.Había allí muchas mujeres mirando desde lejos, aquellas que habían seguido a Jesús desde Galilea para servirle.
56.Entre ellas estaban María Magdalena, María la madre de Santiago y de José, y la madre de los hijos de Zebedeo.
57.Al atardecer, vino un hombre rico de Arimatea, llamado José, que se había hecho también discípulo de Jesús.
58.Se presentó a Pilato y pidió el cuerpo de Jesús. Entonces Pilato dio orden de que se le entregase.
59.José tomó el cuerpo, lo envolvió en una sábana limpia
60.y lo puso en su sepulcro nuevo que había hecho excavar en la roca; luego, hizo rodar una gran piedra hasta la entrada del sepulcro y se fue.
61.Estaban allí María Magdalena y la otra María, sentadas frente al sepulcro.
62.Al otro día, el siguiente a la Preparación, los sumos sacerdotes y los fariseos se reunieron ante Pilato
63.y le dijeron: «Señor, recordamos que ese impostor dijo cuando aún vivía: «A los tres días resucitaré.»
64.Manda, pues, que quede asegurado el sepulcro hasta el tercer día, no sea que vengan sus discípulos, lo roben y digan luego al pueblo: «Resucitó de entre los muertos», y la última impostura sea peor que la primera.»
65.Pilato les dijo: «Tenéis una guardia. Id, aseguradlo como sabéis.»
66.Ellos fueron y aseguraron el sepulcro, sellando la piedra y poniendo la guardia.

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Mateo – Capítulo 26

Mateo – Capítulo 26

1.Y sucedió que, cuando acabó Jesús todos estos discursos, dijo a sus discípulos:
2.«Ya sabéis que dentro de dos días es la Pascua; y el Hijo del hombre va a ser entregado para ser crucificado.»
3.Entonces los sumos sacerdotes y los ancianos del pueblo se reunieron en el palacio del Sumo Sacerdote, llamado Caifás;
4.y resolvieron prender a Jesús con engaño y darle muerte.
5.Decían sin embargo: «Durante la fiesta no, para que no haya alboroto en el pueblo.»
6.Hallándose Jesús en Betania, en casa de Simón el leproso,
7.se acercó a él una mujer que traía un frasco de alabastro, con perfume muy caro, y lo derramó sobre su cabeza mientras estaba a la mesa.
8.Al ver esto los discípulos se indignaron y dijeron: «¿Para qué este despilfarro?
9.Se podía haber vendido a buen precio y habérselo dado a los pobres.»
10.Mas Jesús, dándose cuenta, les dijo: «¿Por qué molestáis a esta mujer? Pues una «obra buena» ha hecho conmigo.
11.Porque pobres tendréis siempre con vosotros, pero a mí no me tendréis siempre.
12.Y al derramar ella este ungüento sobre mi cuerpo, en vista de mi sepultura lo ha hecho.
13.Yo os aseguro: dondequiera que se proclame esta Buena Nueva, en el mundo entero, se hablará también de lo que ésta ha hecho para memoria suya.»
14.Entonces uno de los Doce, llamado Judas Iscariote, fue donde los sumos sacerdotes,
15.y les dijo: «¿Qué queréis darme, y yo os lo entregaré?» Ellos le asignaron treinta monedas de plata.
16.Y desde ese momento andaba buscando una oportunidad para entregarle.
17.El primer día de los Azimos, los discípulos se acercaron a Jesús y le dijeron: «¿Dónde quieres que te hagamos los preparativos para comer el cordero de Pascua?»
18.El les dijo: «Id a la ciudad, a casa de fulano, y decidle: «El Maestro dice: Mi tiempo está cerca; en tu casa voy a celebrar la Pascua con mis discípulos.»»
19.Los discípulos hicieron lo que Jesús les había mandado, y prepararon la Pascua.
20.Al atardecer, se puso a la mesa con los Doce.
21.Y mientras comían, dijo: «Yo os aseguro que uno de vosotros me entregará.»
22.Muy entristecidos, se pusieron a decirle uno por uno: «¿Acaso soy yo, Señor?»
23.El respondió: «El que ha mojado conmigo la mano en el plato, ése me entregará.
24.El Hijo del hombre se va, como está escrito de él, pero ¡ay de aquel por quien el Hijo del hombre es entregado! ¡Más le valdría a ese hombre no haber nacido!»
25.Entonces preguntó Judas, el que iba a entregarle: «¿Soy yo acaso, Rabbí?» Dícele: «Sí, tú lo has dicho.»
26.Mientras estaban comiendo, tomó Jesús pan y lo bendijo, lo partió y, dándoselo a sus discípulos, dijo: «Tomad, comed, éste es mi cuerpo.»
27.Tomó luego una copa y, dadas las gracias, se la dio diciendo: «Bebed de ella todos,
28.porque ésta es mi sangre de la Alianza, que es derramada por muchos para perdón de los pecados.
29.Y os digo que desde ahora no beberé de este producto de la vid hasta el día aquel en que lo beba con vosotros, nuevo, en el Reino de mi Padre.»
30.Y cantados los himnos, salieron hacia el monte de los Olivos.
31.Entonces les dice Jesús: «Todos vosotros vais a escandalizaros de mí esta noche, porque está escrito: Heriré al pastor y se dispersarán las ovejas del rebaño .
32.Mas después de mi resurrección, iré delante de vosotros a Galilea.»
33.Pedro intervino y le dijo: «Aunque todos se escandalicen de ti, yo nunca me escandalizaré.»
34.Jesús le dijo: «Yo te aseguro: esta misma noche, antes que el gallo cante, me habrás negado tres veces.»
35.Dícele Pedro: «Aunque tenga que morir contigo, yo no te negaré.» Y lo mismo dijeron también todos los discípulos.
36.Entonces va Jesús con ellos a una propiedad llamada Getsemaní, y dice a los discípulos: «Sentaos aquí, mientras voy allá a orar.»
37.Y tomando consigo a Pedro y a los dos hijos de Zebedeo, comenzó a sentir tristeza y angustia.
38.Entonces les dice: «Mi alma está triste hasta el punto de morir; quedaos aquí y velad conmigo.»
39.Y adelantándose un poco, cayó rostro en tierra, y suplicaba así: «Padre mío, si es posible, que pase de mí esta copa, pero no sea como yo quiero, sino como quieras tú.»
40.Viene entonces donde los discípulos y los encuentra dormidos; y dice a Pedro: «¿Conque no habéis podido velar una hora conmigo?
41.Velad y orad, para que no caigáis en tentación; que el espíritu está pronto, pero la carne es débil.»
42.Y alejándose de nuevo, por segunda vez oró así: «Padre mío, si esta copa no puede pasar sin que yo la beba, hágase tu voluntad.»
43.Volvió otra vez y los encontró dormidos, pues sus ojos estaban cargados.
44.Los dejó y se fue a orar por tercera vez, repitiendo las mismas palabras.
45.Viene entonces donde los discípulos y les dice: «Ahora ya podéis dormir y descansar. Mirad, ha llegado la hora en que el Hijo del hombre va a ser entregado en manos de pecadores.
46.¡Levantaos!, ¡vámonos! Mirad que el que me va a entregar está cerca.»
47.Todavía estaba hablando, cuando llegó Judas, uno de los Doce, acompañado de un grupo numeroso con espadas y palos, de parte de los sumos sacerdotes y los ancianos del pueblo.
48.El que le iba a entregar les había dado esta señal: «Aquel a quien yo dé un beso, ése es; prendedle.»
49.Y al instante se acercó a Jesús y le dijo: «¡Salve, Rabbí!», y le dio un beso.
50.Jesús le dijo: «Amigo, ¡a lo que estás aquí!» Entonces aquéllos se acercaron, echaron mano a Jesús y le prendieron.
51.En esto, uno de los que estaban con Jesús echó mano a su espada, la sacó e, hiriendo al siervo del Sumo Sacerdote, le llevó la oreja.
52.Dícele entonces Jesús: «Vuelve tu espada a su sitio, porque todos los que empuñen espada, a espada perecerán.
53.¿O piensas que no puedo yo rogar a mi Padre, que pondría al punto a mi disposición más de doce legiones de ángeles?
54.Mas, ¿cómo se cumplirían las Escrituras de que así debe suceder?»
55.En aquel momento dijo Jesús a la gente: «¿Como contra un salteador habéis salido a prenderme con espadas y palos? Todos los días me sentaba en el Templo para enseñar, y no me detuvisteis.
56.Pero todo esto ha sucedido para que se cumplan las Escrituras de los profetas.» Entonces los discípulos le abandonaron todos y huyeron.
57.Los que prendieron a Jesús le llevaron ante el Sumo Sacerdote Caifás, donde se habían reunido los escribas y los ancianos.
58.Pedro le iba siguiendo de lejos hasta el palacio del Sumo Sacerdote; y, entrando dentro, se sentó con los criados para ver el final.
59.Los sumos sacerdotes y el Sanedrín entero andaban buscando un falso testimonio contra Jesús con ánimo de darle muerte,
60.y no lo encontraron, a pesar de que se presentaron muchos falsos testigos. Al fin se presentaron dos,
61.que dijeron: «Este dijo: Yo puedo destruir el Santuario de Dios, y en tres días edificarlo.»
62.Entonces, se levantó el Sumo Sacerdote y le dijo: «¿No respondes nada? ¿Qué es lo que éstos atestiguan contra ti?»
63.Pero Jesús seguía callado. El Sumo Sacerdote le dijo: «Yo te conjuro por Dios vivo que nos digas si tú eres el Cristo, el Hijo de Dios.»
64.Dícele Jesús: «Sí, tú lo has dicho. Y yo os declaro que a partir de ahora veréis al hijo del hombre sentado a la diestra del Poder y venir sobre las nubes del cielo.»
65.Entonces el Sumo Sacerdote rasgó sus vestidos y dijo: «¡Ha blasfemado! ¿Qué necesidad tenemos ya de testigos? Acabáis de oír la blasfemia.
66.¿Qué os parece?» Respondieron ellos diciendo: «Es reo de muerte.»
67.Entonces se pusieron a escupirle en la cara y a abofetearle; y otros a golpearle,
68.diciendo: «Adivínanos, Cristo. ¿Quién es el que te ha pegado?»
69.Pedro, entretanto, estaba sentado fuera en el patio; y una criada se acercó a él y le dijo: «También tú estabas con Jesús el Galileo.»
70.Pero él lo negó delante de todos: «No sé qué dices.»
71.Cuando salía al portal, le vio otra criada y dijo a los que estaban allí: «Este estaba con Jesús el Nazoreo.»
72.Y de nuevo lo negó con juramento: «¡Yo no conozco a ese hombre!»
73.Poco después se acercaron los que estaban allí y dijeron a Pedro: «¡Ciertamente, tú también eres de ellos, pues además tu misma habla te descubre!»
74.Entonces él se puso a echar imprecaciones y a jurar: «¡Yo no conozco a ese hombre!» Inmediatamente cantó un gallo.
75.Y Pedro se acordó de aquello que le había dicho Jesús: «Antes que el gallo cante, me habrás negado tres veces.» Y, saliendo fuera, rompió a llorar amargamente.

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Mateo – Capítulo 25 – Serán congregadas delante de él todas las naciones

Mateo – Capítulo 25 – Serán congregadas delante de él todas las naciones

1. «Entonces el Reino de los Cielos será semejante a diez vírgenes, que, con su lámpara en la mano, salieron al encuentro del novio.
2. Cinco de ellas eran necias, y cinco prudentes.
3. Las necias, en efecto, al tomar sus lámparas, no se proveyeron de aceite;
4. las prudentes, en cambio, junto con sus lámparas tomaron aceite en las alcuzas.
5. Como el novio tardara, se adormilaron todas y se durmieron.
6. Mas a media noche se oyó un grito: “¡Ya está aquí el novio! ¡Salgan a su encuentro!”
7. Entonces todas aquellas vírgenes se levantaron y arreglaron sus lámparas.
8. Y las necias dijeron a las prudentes: “Dennos de su aceite, que nuestras lámparas se apagan.”
9. Pero las prudentes replicaron: “No, no sea que no alcance para nosotras y para ustedes; es mejor que vayan donde los vendedores y se lo compren.”
10. Mientras iban a comprarlo, llegó el novio, y las que estaban preparadas entraron con él al banquete de boda, y se cerró la puerta.
11. Más tarde llegaron las otras vírgenes diciendo: “¡Señor, señor, ábrenos!”
12. Pero él respondió: “En verdad les digo que no las conozco.”
13. Velen, pues, porque no saben ni el día ni la hora.
14. «Es también como un hombre que, al ausentarse, llamó a sus siervos y les encomendó su hacienda:
15. a uno dio cinco talentos, a otro dos y a otro uno, a cada cual según su capacidad; y se ausentó.
16. Enseguida, el que había recibido cinco talentos se puso a negociar con ellos y ganó otros cinco.
17. Igualmente el que había recibido dos ganó otros dos.
18. En cambio el que había recibido uno se fue, cavó un hoyo en tierra y escondió el dinero de su señor.
19. Al cabo de mucho tiempo, vuelve el señor de aquellos siervos y ajusta cuentas con ellos.
20. Llegándose el que había recibido cinco talentos, presentó otros cinco, diciendo: “Señor, cinco talentos me entregaste; aquí tienes otros cinco que he ganado.”
21. Su señor le dijo: “¡Bien, siervo bueno y fiel!; en lo poco has sido fiel, al frente de lo mucho te pondré; entra en el gozo de tu señor.”
22. Llegándose también el de los dos talentos dijo: “Señor, dos talentos me entregaste; aquí tienes otros dos que he ganado.”
23. Su señor le dijo: “¡Bien, siervo bueno y fiel!; en lo poco has sido fiel, al frente de lo mucho te pondré; entra en el gozo de tu señor.”
24. Llegándose también el que había recibido un talento dijo: “Señor, sé que eres un hombre duro, que cosechas donde no sembraste y recoges donde no esparciste.
25. Por eso me dio miedo, y fui y escondí en tierra tu talento. Mira, aquí tienes lo que es tuyo.”
26. Mas su señor le respondió: “Siervo malo y perezoso, sabías que yo cosecho donde no sembré y recojo donde no esparcí;
27. debías, pues, haber entregado mi dinero a los banqueros, y así, al volver yo, habría cobrado lo mío con los intereses.
28. Quítenle, por tanto, su talento y dénselo al que tiene los diez talentos.
29. Porque a todo el que tiene, se le dará y le sobrará; pero al que no tiene, aun lo que tiene se le quitará.
30. Y a ese siervo inútil, echenlo a las tinieblas de fuera. Allí será el llanto y el rechinar de dientes.”
31. «Cuando el Hijo del hombre venga en su gloria acompañado de todos sus ángeles, entonces se sentará en su trono de gloria.
32. Serán congregadas delante de él todas las naciones, y él separará a los unos de los otros, como el pastor separa las ovejas de los cabritos.
33. Pondrá las ovejas a su derecha, y los cabritos a su izquierda.
34. Entonces dirá el Rey a los de su derecha: “Vengan, benditos de mi Padre, reciban la herencia del Reino preparado para ustedes desde la creación del mundo.
35. Porque tuve hambre, y me dieron de comer; tuve sed, y me dieron de beber; era forastero, y me acogieron;
36. estaba desnudo, y me vistieron; enfermo, y me visitaron; en la cárcel, y vinieron a verme.”
37. Entonces los justos le responderán: “Señor, ¿cuándo te vimos hambriento, y te dimos de comer; o sediento, y te dimos de beber?
38. ¿Cuándo te vimos forastero, y te acogimos; o desnudo, y te vestimos?
39. ¿Cuándo te vimos enfermo o en la cárcel, y fuimos a verte?”
0. Y el Rey les dirá: “En verdad les digo que cuanto hicieron a unos de estos hermanos míos más pequeños, a mí me lo hicieron.”
41. Entonces dirá también a los de su izquierda: “Apartense de mí, malditos, al fuego eterno preparado para el Diablo y sus ángeles.
42. Porque tuve hambre, y no me dieron de comer; tuve sed, y no me dieron de beber;
43. era forastero, y no me acogieron; estaba desnudo, y no me vistieron; enfermo y en la cárcel, y no me visitaron.”
44. Entonces dirán también éstos: “Señor, ¿cuándo te vimos hambriento o sediento o forastero o desnudo o enfermo o en la cárcel, y no te asistimos?”
45. Y él entonces les responderá: “En verdad les digo que cuanto dejaron de hacer con uno de estos más pequeños, también conmigo dejaron de hacerlo.”
46. E irán éstos a un castigo eterno, y los justos a una vida eterna.»

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Mateo – Capítulo 24

Mateo – Capítulo 24

1.Salió Jesús del Templo y, cuando se iba, se le acercaron sus discípulos para mostrarle las construcciones del Templo.
2.Pero él les respondió: «¿Veis todo esto? Yo os aseguro no quedará aquí piedra sobre piedra que no sea derruida.»
3.Estando luego sentado en el monte de los Olivos, se acercaron a él en privado sus discípulos, y le dijeron: «Dinos cuándo sucederá eso, y cuál será la señal de tu venida y del fin del mundo.»
4.Jesús les respondió: «Mirad que no os engañe nadie.
5.Porque vendrán muchos usurpando mi nombre y diciendo: «Yo soy el Cristo», y engañarán a muchos.
6.Oiréis también hablar de guerras y rumores de guerras. ¡Cuidado, no os alarméis! Porque eso es necesario que suceda, pero no es todavía el fin.
7.Pues se levantará nación contra nación y reino contra reino, y habrá en diversos lugares hambre y terremotos.
8.Todo esto será el comienzo de los dolores de alumbramiento.
9.«Entonces os entregarán a la tortura y os matarán, y seréis odiados de todas las naciones por causa de mi nombre.
10.Muchos se escandalizarán entonces y se traicionarán y odiarán mutuamente.
11.Surgirán muchos falsos profetas, que engañarán a muchos.
12.Y al crecer cada vez más la iniquidad, la caridad de la mayoría se enfriará.
13.Pero el que persevere hasta el fin, ése se salvará.
14.«Se proclamará esta Buena Nueva del Reino en el mundo entero, para dar testimonio a todas las naciones. Y entonces vendrá el fin.
15.«Cuando veáis, pues, la abominación de la desolación, anunciada por el profeta Daniel, erigida en el Lugar Santo (el que lea, que entienda),
16.entonces, los que estén en Judea, huyan a los montes;
17.el que esté en el terrado, no baje a recoger las cosas de su casa;
18.y el que esté en el campo, no regrese en busca de su manto.
19.¡Ay de las que estén encinta o criando en aquellos días!
20.Orad para que vuestra huida no suceda en invierno ni en día de sábado.
21.Porque habrá entonces una gran tribulación, cual no la hubo desde el principio del mundo hasta el presente ni volverá a haberla.
22.Y si aquellos días no se abreviasen, no se salvaría nadie; pero en atención a los elegidos se abreviarán aquellos días.
23.«Entonces, si alguno os dice: «Mirad, el Cristo está aquí o allí , no lo creáis.
24.Porque surgirán falsos cristos y falsos profetas, que harán grandes señales y prodigios, capaces de engañar, si fuera posible, a los mismos elegidos.
25.¡Mirad que os lo he predicho!
26.«Así que si os dicen: «Está en el desierto», no salgáis; «Está en los aposentos», no lo creáis.
27.Porque como el relámpago sale por oriente y brilla hasta occidente, así será la venida del Hijo del hombre.
28.Donde esté el cadáver, allí se juntarán los buitres.
29.«Inmediatamente después de la tribulación de aquellos días, el sol se oscurecerá, la luna no dará su resplandor, las estrellas caerán del cielo, y las fuerzas de los cielos serán sacudidas.
30.Entonces aparecerá en el cielo la señal del Hijo del hombre; y entonces se golpearán el pecho todas las razas de la tierra y verán al Hijo del hombre venir sobre las nubes del cielo con gran poder y gloria.
31.El enviará a sus ángeles con sonora trompeta, y reunirán de los cuatro vientos a sus elegidos, desde un extremo de los cielos hasta el otro.
32.«De la higuera aprended esta parábola: cuando ya sus ramas están tiernas y brotan las hojas, sabéis que el verano está cerca.
33.Así también vosotros, cuando veáis todo esto, sabed que El está cerca, a las puertas.
34.Yo os aseguro que no pasará esta generación hasta que todo esto suceda.
35.El cielo y la tierra pasarán, pero mis palabras no pasarán.
36.Mas de aquel día y hora, nadie sabe nada, ni los ángeles de los cielos, ni el Hijo, sino sólo el Padre.
37.«Como en los días de Noé, así será la venida del Hijo del hombre.
38.Porque como en los días que precedieron al diluvio, comían, bebían, tomaban mujer o marido, hasta el día en que entró Noé en el arca,
39.y no se dieron cuenta hasta que vino el diluvio y los arrastró a todos, así será también la venida del Hijo del hombre.
40.Entonces, estarán dos en el campo: uno es tomado, el otro dejado;
41.dos mujeres moliendo en el molino: una es tomada, la otra dejada.
42.«Velad, pues, porque no sabéis qué día vendrá vuestro Señor.
43.Entendedlo bien: si el dueño de casa supiese a qué hora de la noche iba a venir el ladrón, estaría en vela y no permitiría que le horadasen su casa.
44.Por eso, también vosotros estad preparados, porque en el momento que no penséis, vendrá el Hijo del hombre.
45.«¿Quién es, pues, el siervo fiel y prudente, a quien el señor puso al frente de su servidumbre para darles la comida a su tiempo?
46.Dichoso aquel siervo a quien su señor, al llegar, encuentre haciéndolo así.
47.Yo os aseguro que le pondrá al frente de toda su hacienda.
48.Pero si el mal siervo aquel se dice en su corazón: «Mi señor tarda»,
49.y se pone a golpear a sus compañeros y come y bebe con los borrachos,
50.vendrá el señor de aquel siervo el día que no espera y en el momento que no sabe,
51.le separará y le señalará su suerte entre los hipócritas; allí será el llanto y el rechinar de dientes.

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Mateo – Capítulo 23 – Jesús denuncia a escribas y fariseos

Mateo – Capítulo 23 – Jesús denuncia a escribas y fariseos

1. Entonces Jesús se dirigió a la gente y a sus discípulos
2. y les dijo: «En la cátedra de Moisés se han sentado los escribas y los fariseos.
3. Hagan, pues, y observen todo lo que les digan; pero no imiten su conducta, porque dicen y no hacen.
4. Atan cargas pesadas y las echan a las espaldas de la gente, pero ellos ni con el dedo quieren moverlas.
5. Todas sus obras las hacen para ser vistos por los hombres; se hacen bien anchas las filacterias y bien largas las orlas del manto;
6. quieren el primer puesto en los banquetes y los primeros asientos en las sinagogas,
7. que se les salude en las plazas y que la gente les llame “Rabbí”.
8. «Ustedes, en cambio, no se dejen llamar “Rabbí”, porque uno solo es su Maestro; y ustedes son todos hermanos.
9. Ni llamen a nadie “Padre” de ustedes en la tierra, porque uno solo es su Padre: el del cielo.
10. Ni tampoco se dejen llamar “Directores”, porque uno solo es su Director: el Cristo.
11. El mayor entre ustedes será su servidor.
12. Pues el que se ensalce, será humillado; y el que se humille, será ensalzado.
13. «¡Ay de ustedes, escribas y fariseos hipócritas, que cierran a los hombres el Reino de los Cielos! Ustedes ciertamente no entrarán; y a los que están entrando no les dejan entrar.
15. «¡Ay de ustedes, escribas y fariseos hipócritas, que recorren mar y tierra para hacer un prosélito, y, cuando llega a serlo, le hacen hijo de condenación el doble que ustedes!
16. «¡Ay de ustedes, guías ciegos, que dicen: “Si uno jura por el Santuario, eso no es nada; mas si jura por el oro del Santuario, queda obligado!”
17. ¡Insensatos y ciegos! ¿Qué es más importante, el oro, o el Santuario que hace sagrado el oro?
18. Y también: “Si uno jura por el altar, eso no es nada; mas si jura por la ofrenda que está sobre él, queda obligado.”
19. ¡Ciegos! ¿Qué es más importante, la ofrenda, o el altar que hace sagrada la ofrenda?
20. Quien jura, pues, por el altar, jura por él y por todo lo que está sobre él.
21. Quien jura por el Santuario, jura por él y por Aquel que lo habita.
22. Y quien jura por el cielo, jura por el trono de Dios y por Aquel que está sentado en él.
23. «¡Ay de ustedes, escribas y fariseos hipócritas, que pagan el diezmo de la menta, del aneto y del comino, y descuidan lo más importante de la Ley: la justicia, la misericordia y la fe! Esto es lo que había que practicar, aunque sin descuidar aquello.
24. ¡Guías ciegos, que cuelan el mosquito y se tragan el camello!
25. «¡Ay de ustedes, escribas y fariseos hipócritas, que purifican por fuera la copa y el plato, mientras por dentro están llenos de rapiña e intemperancia!
26. ¡Fariseo ciego, purifica primero por dentro la copa, para que también por fuera quede pura!
27. «¡Ay de ustedes, escribas y fariseos hipócritas, pues son semejantes a sepulcros blanqueados, que por fuera parecen bonitos, pero por dentro están llenos de huesos de muertos y de toda inmundicia!
28. Así también ustedes, por fuera aparecen justos ante los hombres, pero por dentro están llenos de hipocresía y de iniquidad.
29. «¡Ay de ustedes, escribas y fariseos hipócritas, porque edifican los sepulcros de los profetas y adornan los monumentos de los justos,
30. y dicen: “Si nosotros hubiéramos vivido en el tiempo de nuestros padres, no habríamos tenido parte con ellos en la sangre de los profetas!”
31. Con lo cual atestiguan contra ustedes mismos que son hijos de los que mataron a los profetas.
32. ¡Colmen también ustedes la medida de sus padres!
33. «¡Serpientes, raza de víboras! ¿Cómo van a escapar a la condenación de la gehenna?
34. Por eso, he aquí que yo envío a ustedes profetas, sabios y escribas: a unos los matarán y los crucificarán, a otros los azotarán en sus sinagogas y los perseguirán de ciudad en ciudad,
35. para que caiga sobre ustedes toda la sangre inocente derramada sobre la tierra, desde la sangre del inocente Abel hasta la sangre de Zacarías, hijo de Baraquías, a quien mataron entre el Santuario y el altar.
36. Yo les aseguro: todo esto recaerá sobre esta generación.
37. «¡Jerusalén, Jerusalén, la que mata a los profetas y apedrea a los que le son enviados! ¡Cuántas veces he querido reunir a tus hijos, como una gallina reúne a sus pollos bajo las alas, y no han querido!
38. Pues bien, se les va a dejar desierta su casa.
39. Porque les digo que ya no me volverán a ver hasta que digan: ¡Bendito el que viene en nombre del Señor!»

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Mateo – Capítulo 22 – Boda, tributos y resurrección

Mateo – Capítulo 22 – Boda, tributos y resurrección

1. Tomando Jesús de nuevo la palabra les habló en parábolas, diciendo:
2. «El Reino de los Cielos es semejante a un rey que celebró el banquete de bodas de su hijo.
3. Envió sus siervos a llamar a los invitados a la boda, pero no quisieron venir.
4. Envió todavía otros siervos, con este encargo: Digan a los invitados: “Miren, mi banquete está preparado, se han matado ya mis novillos y animales cebados, y todo está a punto; vengan a la boda.”
5. Pero ellos, sin hacer caso, se fueron el uno a su campo, el otro a su negocio;
6. y los demás agarraron a los siervos, los escarnecieron y los mataron.
7. Se airó el rey y, enviando sus tropas, dio muerte a aquellos homicidas y prendió fuego a su ciudad.
8. Entonces dice a sus siervos: “La boda está preparada, pero los invitados no eran dignos.
9. Vayan, pues, a los cruces de los caminos y, a cuantos encuentren, invítenlos a la boda.”
10. Los siervos salieron a los caminos, reunieron a todos los que encontraron, malos y buenos, y la sala de bodas se llenó de comensales.
11. «Entró el rey a ver a los comensales, y al notar que había allí uno que no tenía traje de boda,
12. le dice: “Amigo, ¿cómo has entrado aquí sin traje de boda?” El se quedó callado.
13. Entonces el rey dijo a los sirvientes: “Átenle de pies y manos, y échenlo a las tinieblas de fuera; allí será el llanto y el rechinar de dientes.”
14. Porque muchos son llamados, mas pocos escogidos.»
15. Entonces los fariseos se fueron y celebraron consejo sobre la forma de sorprenderle en alguna palabra.
16. Y le envían sus discípulos, junto con los herodianos, a decirle: «Maestro, sabemos que eres veraz y que enseñas el camino de Dios con franqueza y que no te importa por nadie, porque no miras la condición de las personas.
17. Dinos, pues, qué te parece, ¿es lícito pagar tributo al César o no?»
18. Mas Jesús, conociendo su malicia, dijo: «Hipócritas, ¿por qué me tientan?
19. Muéstrenme la moneda del tributo.» Ellos le presentaron un denario.
20. Y les dice: «¿De quién es esta imagen y la inscripción?»
21. Dícenle: «Del César.» Entonces les dice: «Pues lo del César devuélvanselo al César, y lo de Dios a Dios.»
22. Al oír esto, quedaron maravillados, y dejándole, se fueron.
23. Aquel día se le acercaron unos saduceos, esos que niegan que haya resurrección, y le preguntaron:
24. «Maestro, Moisés dijo: Si alguien muere sin tener hijos, su hermano se casará con la mujer de aquél para dar descendencia a su hermano.
25. Ahora bien, había entre nosotros siete hermanos. El primero se casó y murió; y, no teniendo descendencia, dejó su mujer a su hermano.
26. Sucedió lo mismo con el segundo, y con el tercero, hasta los siete.
27. Después de todos murió la mujer.
28. En la resurrección, pues, ¿de cuál de los siete será mujer? Porque todos la tuvieron.»
29. Jesús les respondió: «Estan en un error, por no entender las Escrituras ni el poder de Dios.
30. Pues en la resurrección, ni ellos tomarán mujer ni ellas marido, sino que serán como ángeles en el cielo.
31. Y en cuanto a la resurrección de los muertos, ¿no han leído aquellas palabras de Dios cuando les dice:
32. Yo soy el Dios de Abraham, el Dios de Isaac y el Dios de Jacob? No es un Dios de muertos, sino de vivos.»
33. Al oír esto, la gente se maravillaba de su doctrina.
34. Mas los fariseos, al enterarse de que había tapado la boca a los saduceos, se reunieron en grupo,
35. y uno de ellos le preguntó con ánimo de ponerle a prueba:
36. «Maestro, ¿cuál es el mandamiento mayor de la Ley?»
37. El le dijo: «Amarás al Señor, tu Dios, con todo tu corazón, con toda tu alma y con toda tu mente.
38. Este es el mayor y el primer mandamiento.
39. El segundo es semejante a éste: Amarás a tu prójimo como a ti mismo.
40. De estos dos mandamientos penden toda la Ley y los Profetas.»
41. Estando reunidos los fariseos, les propuso Jesús esta cuestión:
42. «¿Qué piensan acerca del Cristo? ¿De quién es hijo?» Dícenle: «De David.»
43. Díceles: «Pues ¿cómo David, movido por el Espíritu, le llama Señor, cuando dice:
44. Dijo el Señor a mi Señor: Siéntate a mi diestra hasta que ponga a tus enemigos debajo de tus pies?
45. Si, pues, David le llama Señor, ¿cómo puede ser hijo suyo?»
46. Nadie era capaz de contestarle nada; y desde ese día ninguno se atrevió ya a hacerle más preguntas.

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Mateo – Capítulo 21

Mateo – Capítulo 21

1.Cuando se aproximaron a Jerusalén, al llegar a Betfagé, junto al monte de los Olivos, entonces envió Jesús a dos discípulos,
2.diciéndoles: «Id al pueblo que está enfrente de vosotros, y enseguida encontraréis un asna atada y un pollino con ella; desatadlos y traédmelos.
3.Y si alguien os dice algo, diréis: El Señor los necesita, pero enseguida los devolverá.»
4.Esto sucedió para que se cumpliese el oráculo del profeta:
5.Decid a la hija de Sión: He aquí que tu Rey viene a ti, manso y montado en un asna y un pollino, hijo de animal de yugo.
6.Fueron, pues, los discípulos e hicieron como Jesús les había encargado:
7.trajeron el asna y el pollino. Luego pusieron sobre ellos sus mantos, y él se sentó encima.
8.La gente, muy numerosa, extendió sus mantos por el camino; otros cortaban ramas de los árboles y las tendían por el camino.
9.Y la gente que iba delante y detrás de él gritaba: «¡Hosanna al Hijo de David! ¡Bendito el que viene en nombre del Señor! ¡Hosanna en las alturas!»
10.Y al entrar él en Jerusalén, toda la ciudad se conmovió. «¿Quién es éste?» decían.
11.Y la gente decía: «Este es el profeta Jesús, de Nazaret de Galilea.»
12.Entró Jesús en el Templo y echó fuera a todos los que vendían y compraban en el Templo; volcó las mesas de los cambistas y los puestos de los vendedores de palomas.
13.Y les dijo: «Está escrito: Mi Casa será llamada Casa de oración. ¡Pero vosotros estáis haciendo de ella una cueva de bandidos!»
14.También en el Templo se acercaron a él algunos ciegos y cojos, y los curó.
15.Mas los sumos sacerdotes y los escribas, al ver los milagros que había hecho y a los niños que gritaban en el Templo: «¡Hosanna al Hijo de David!», se indignaron
16.y le dijeron: «¿Oyes lo que dicen éstos?» «Sí – les dice Jesús -. ¿No habéis leído nunca que De la boca de los niños y de los que aún maman te preparaste alabanza?»
17.Y dejándolos, salió fuera de la ciudad, a Betania, donde pasó la noche.
18.Al amanecer, cuando volvía a la ciudad, sintió hambre;
19.y viendo una higuera junto al camino, se acercó a ella, pero no encontró en ella más que hojas. Entonces le dice: «¡Que nunca jamás brote fruto de ti!» Y al momento se secó la higuera.
20.Al verlo los discípulos se maravillaron y decían: «¿Cómo al momento quedó seca la higuera?»
21.Jesús les respondió: «Yo os aseguro: si tenéis fe y no vaciláis, no sólo haréis lo de la higuera, sino que si aun decís a este monte: «Quítate y arrójate al mar», así se hará.
22.Y todo cuanto pidáis con fe en la oración, lo recibiréis1.»
23.Llegado al Templo, mientras enseñaba se le acercaron los sumos sacerdotes y los ancianos del pueblo diciendo: «¿Con qué autoridad haces esto? ¿Y quién te ha dado tal autoridad?»
24.Jesús les respondió: «También yo os voy a preguntar una cosa; si me contestáis a ella, yo os diré a mi vez con qué autoridad hago esto.
25.El bautismo de Juan, ¿de dónde era?, ¿del cielo o de los hombres?» Ellos discurrían entre sí: «Si decimos: «Del cielo», nos dirá: «Entonces ¿por qué no le creísteis?»
26.Y si decimos: «De los hombres», tenemos miedo a la gente, pues todos tienen a Juan por profeta.»
27.Respondieron, pues, a Jesús: «No sabemos.» Y él les replicó asimismo: «Tampoco yo os digo con qué autoridad hago esto.»
28.«Pero ¿qué os parece? Un hombre tenía dos hijos. Llegándose al primero, le dijo: «Hijo, vete hoy a trabajar en la viña.»
29.Y él respondió: «No quiero», pero después se arrepintió y fue.
30.Llegándose al segundo, le dijo lo mismo. Y él respondió: «Voy, Señor», y no fue.
31.¿Cuál de los dos hizo la voluntad del padre?» – «El primero» – le dicen. Díceles Jesús: «En verdad os digo que los publicanos y las rameras llegan antes que vosotros al Reino de Dios.
32.Porque vino Juan a vosotros por camino de justicia, y no creísteis en él, mientras que los publicanos y las rameras creyeron en él. Y vosotros, ni viéndolo, os arrepentisteis después, para creer en él.
33.«Escuchad otra parábola. Era un propietario que plantó una viña, la rodeó de una cerca, cavó en ella un lagar y edificó una torre; la arrendó a unos labradores y se ausentó.
34.Cuando llegó el tiempo de los frutos, envió sus siervos a los labradores para recibir sus frutos.
35.Pero los labradores agarraron a los siervos, y a uno le golpearon, a otro le mataron, a otro le apedrearon.
36.De nuevo envió otros siervos en mayor número que los primeros; pero los trataron de la misma manera.
37.Finalmente les envió a su hijo, diciendo: «A mi hijo le respetarán.»
38.Pero los labradores, al ver al hijo, se dijeron entre sí: «Este es el heredero. Vamos, matémosle y quedémonos con su herencia.»
39.Y agarrándole, le echaron fuera de la viña y le mataron.
40.Cuando venga, pues, el dueño de la viña, ¿qué hará con aquellos labradores?»
41.Dícenle: «A esos miserables les dará una muerte miserable arrendará la viña a otros labradores, que le paguen los frutos a su tiempo.»
42.Y Jesús les dice: «¿No habéis leído nunca en las Escrituras: La piedra que los constructores desecharon, en piedra angular se ha convertido; fue el Señor quien hizo esto y es maravilloso a nuestros ojos?
43.Por eso os digo: Se os quitará el Reino de Dios para dárselo a un pueblo que rinda sus frutos.»
45.Los sumos sacerdotes y los fariseos, al oír sus parábolas, comprendieron que estaba refiriéndose a ellos.
46.Y trataban de detenerle, pero tuvieron miedo a la gente porque le tenían por profeta.

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