Mateo 11,20-24 – el día del Juicio

Julio 18, 2017

El día del Juicio

Por eso les digo que el día del Juicio habrá menos rigor para Tiro y Sidón que para ustedes.

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Mateo 11,20-24 el día del Juicio

Mateo – Capítulo 11

Reflexión: Mateo 11,20-24

No hay nada que hacer, este pasaje parece aterrador. Parece la amenaza de un juez implacable, y, claro, si son los únicos versículos que leemos, no volveremos a coger nunca más la Biblia y nos plegaremos a quienes por ignorancia reprueban a este “Dios castigador”.

Los libertinos, los que buscan hacer lo que les viene en gana, se valen de estos versículos o de otros como estos para justificar su rebeldía contra Dios, que se complace en castigarlos y que quiere que vivamos como ascetas deprimidos e infelices.

Lo que ellos quieren en realidad es justificar su alejamiento de toda norma exigente del Señor, porque no están dispuestos a postergar su goce, su placer y su beneficio por nadie, ni si quiera por Dios, a quien por esto precisamente ponen en duda.

Lo cierto es que el Señor no amenaza a nadie. Ni mucho menos disfruta con la posibilidad de castigar a nadie, porque tal como Él mismo afirma, no ha venido a castigar, sino a salvar. Ojo, que lo dice expresamente. Así que toda crítica en contrario es falsa y tendenciosa.

Lo que en realidad hace Jesucristo en estos versículos es advertirnos, que es distinto que amenazarnos. Si nuestro hijo se pusiera a jugar sobre los rieles del tren o en la calle, sería lógico que le advirtiéramos que salga de allí porque de otro modo en cualquier momento será atropellado.

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Mateo 10,34-11,1 – el que pierda su vida por mí

Julio 17, 2017

El que pierda su vida por mí

El que encuentre su vida, la perderá; y el que pierda su vida por mí, la encontrará. «Quien a ustedes recibe, a mí me recibe, y quien me recibe a mí, recibe a Aquel que me ha enviado.

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Mateo 10,34-11,1 el que pierda su vida por mí

Mateo – Capítulo 10

Reflexión: Mateo 10,34-11,1

Este es uno de esos pasajes del Evangelio que uno preferiría ignorar. Es sumamente difícil de aceptar, por su exigencia. El llamado del Señor es radical y nos exige adoptar una posición. No podemos permanecer indiferentes, ni en el medio. ¿Somos o no somos?

Las palabras de hoy han dado pie a muchos a condenar el Evangelio y a Cristo por subversivo. ¡Eso le costó ser crucificado! Judíos y romanos podían ver un poderoso llamado a una revolución violenta en estas palabras.

Dejarlo progresar podría convertirse en una amenaza para su situación política, social y económica. Este es el meollo del asunto. Es imposible oír a Jesucristo y no sentir que nos interpela por la forma de vida que hemos adoptado. Lo mismo entonces que ahora.

Hemos construido una sociedad que privilegia a unos cuantos en desmedro de amplias mayorías oprimidas y condenadas a sobrevivir en la miseria. La justicia divina, que Jesucristo propone, exige un cambio radical ordenando el mundo al servicio de Dios y del prójimo.

La concepción de la justicia y la organización social y económica del mundo que Jesús propone es diametralmente opuesta a la que hemos creado. Nosotros hemos puesto en el centro al Dinero, cuando es preciso poner a Dios. Ambas visiones son antagónicas.

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Mateo 13,1-23 – éste sí que da fruto

Julio 16, 2017

Éste sí que da fruto

Pero el que fue sembrado en tierra buena, es el que oye la Palabra y la comprende: éste sí que da fruto y produce, uno ciento, otro sesenta, otro treinta.

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Mateo 13,1-23 éste sí que da fruto

Mateo – Capítulo 13

Reflexión: Mateo 13,1-23

Estamos llamados a dar fruto. Solo a través de los frutos se puede verificar que la Palabra ha sido oída. Solo entonces adquiere sentido el oír. Dicho de otra forma, una fe sin obras es una fe muerta. Porque, ¿qué más da que hayamos oído si no ponemos en práctica lo oído?

La Palabra del Señor es como una braza que quema entre las manos. No la podemos sostener. Tenemos que dejarla caer en buena tierra para que dé fruto. El tipo de tierra no depende de nosotros, como tampoco la Semilla, pero si el sembrar y difundir.

La Semilla es la Palabra que hemos de oír atentamente, conocer y difundir. Tenemos que desarrollar esta Misión, haciéndonos partícipes de este modo, de la Misión de Cristo. El fruto que den nuestros hermanos será nuestro propio fruto.

Todos tenemos esta misma obligación, por ello habremos de acudir al Espíritu Santo invocando su apoyo en el desarrollo de esta Misión. Primero conocernos a nosotros mismos ¿Qué clase de tierra somos? Luego a nuestros hermanos ¿Qué clase de tierra son?

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Mateo 10,24-33 – no pueden matar el alma

Julio 15, 2017

No pueden matar el alma

Y no teman a los que matan el cuerpo, pero no pueden matar el alma; teman más bien a Aquel que puede llevar a la perdición alma y cuerpo en la gehenna.

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Mateo 10,24-33 no pueden matar el alma

Mateo – Capítulo 10

Reflexión: Mateo 10,24-33

¿Qué es lo que nos cohíbe e impide seguir a Jesús como debíamos, como quisiéramos? El temor. Tenemos miedo a ser maltratados, a ser despreciados. Todos queremos gozar de aceptación, más aun, de buena fama y aprecio en medio de nuestra comunidad.

Sin embargo, el Señor nos advierte que si somos cristianos, si le seguimos y nos esforzamos en hacer lo que Cristo nos manda, no seremos bien vistos, porque encontraremos oposición. ¿Quién se opone? El Demonio, que toma la forma y personalidad de muchos de cuantos nos rodean.

¿Cómo así? Pues él ha entrado y se ha impuesto en sus almas y corazones, de tal modo que les hace imposible actuar generosamente, buscando el bien común. Todo lo que quieren es su egoísta satisfacción personal.

El Demonio esclaviza a quienes caen en sus garras y los haces sus siervos incondicionales. ¿Cómo? Induciéndolos a desconfiar de los demás, a buscar oportunidades de engaño y provecho para uno mismo, en desmedro de los demás.

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La razón de nuestra existencia

Julio 14, 2017

¿Tenemos alguna razón para existir?

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La razón de nuestra existencia

Un tema que siempre nos inquieta, sobre el cual volvemos una y otra vez en nuestras vidas, algunas veces con mayor acierto que otras es la razón de nuestras existencias. ¿Por qué vivimos? ¿Para qué? ¿Qué hacemos en este mundo al que no pedimos venir? ¿Quién nos ha puesto aquí? ¿Qué espera de nosotros? ¿Qué debemos hacer?

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