Lucas 24,13-35 – Quédate con nosotros

Abril 30, 2017

Quédate con nosotros

Pero ellos le forzaron diciéndole: Quédate con nosotros, porque atardece y el día ya ha declinado.» Y entró a quedarse con ellos.

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Lucas 24,13-35 Quédate con nosotros

Lucas – Capítulo 24

Reflexión: Lucas 24,13-35

Para creer en todo esto, de lo que hemos sido testigos a través de los discípulos, efectivamente se necesita fe. Es por eso que el Señor no ha escatimado esfuerzo en suscitarla. Y, a estas alturas, luego de todo lo que hemos visto, oído y vivido, ya debíamos tenerla. Pero tengamos en cuenta que la fe no es el resultado de un esfuerzo racional e intelectual. No es el mucho saber el sustento de la fe cristiana. Es más bien Gracia de Dios que debemos pedir a cada paso, todo el tiempo.

Por lo tanto podemos decir que hay como dos fuentes o vertientes que alimentan nuestra fe: la vida y la gracia. La vida porque resulta imposible explicarla, al igual que muchos sucesos de la misma, sin la intervención Divina. Esta nos solo está en los orígenes y el final, sino a lo largo y ancho de toda ella. Si somos humildes y sinceros ineludiblemente llegará el momento en que lo habremos de notar. Quiere decir esto que resulta muy difícil, por no decir imposible, que lo note el cínico, el mentiroso y el soberbio. ¿Por qué? Porque como ocurre aquí con los discípulos, sus sentidos están “retenidos”.

Se dice que no hay peor sordo, ni peor ciego que el que no quiere oír, ni ver, y es verdad. Cuando nos ponemos la “cortina” de la mentira o la soberbia, somos capaces de “tapar el sol con un dedo”. De allí proviene este dicho popular, cuyo significado todos entendemos y algunas veces en nuestras vidas nos vemos obligados a aplicar con respecto a alguien, en determinada situación. El necio, el testarudo, muchas veces no es que no pueda ver, sino que no quiere, porque no le conviene, porque prefiere mantenerse en la mentira, en el engaño, con tal de no perder sus privilegios, su riqueza o su posición.

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Juan 6,16-21 – tuvieron miedo

Abril 29, 2017

Tuvieron miedo

…ven a Jesús que caminaba sobre el mar y se acercaba a la barca, y tuvieron miedo. Pero él les dijo: «Soy yo. No teman.»

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Juan 6,16-21 tuvieron miedo

Juan – Capítulo 06

Reflexión: Juan 6,16-21

Dios es inabarcable para nosotros. Es materialmente imposible que lleguemos a contener a Dios en toda su amplitud y grandeza. Es lógico. Es como tratar de meter el océano en una vasija, por más grande que esta sea. Podemos aproximarnos con la imaginación o con la intuición, pero nunca, en ningún aspecto lograremos abarcarlo por completo. Esto es así. No puede haber discusión a este respecto. ¡Dios es Infinito! Sin importar el aspecto o atributo que escojamos para medirlo. Y esta grandeza, al constatar nuestra pequeñez, da miedo.

Por eso, aun cuando muchas veces pedimos su compañía, pedimos verlo o como nos gusta hacer, pedimos que nos lleve en un viaje sideral intergaláctico y atemporal, no lo conseguiremos, no nos lo concederá. Desde luego se trata de algo irracional; de una licencia que nos tomamos sabiendo en el fondo que no lo hará. ¿Imaginemos por un momento que Dios nos prestara atención e hiciera lo que le pedimos? Estamos seguros que no lo soportaríamos. No estamos preparados. Claro que para Dios no hay nada imposible y Él vería de resolver cualquier incompatibilidad, sin embargo, es obvio que el Señor no se está ocupando de estas excentricidades.

Hay otras prioridades que atender. Además, no se trata de hacer nuestros caprichos y responder a las absurdas pruebas que podríamos estar tentados a imponerle. Dios está a nuestro servicio porque Él así lo ha querido, pero no del modo en que algunos imaginamos. No se trata de un Genio al que controlamos con el chasquido de nuestros dedos. Él es el Autor del Universo y todo corresponde a un Plan cuidadosamente trazado, al que debemos ajustarnos, si queremos. Si, pues, así le ha parecido bien a Dios. Nos ha creado por amor con el propósito que seamos felices y vivamos eternamente, pero alcanzarlo depende de nuestra voluntad.

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Juan 6,1-15 – Este es verdaderamente el profeta

Abril 28, 2017

Este es verdaderamente el profeta

Al ver la gente la señal que había realizado, decía: Este es verdaderamente el profeta que iba a venir al mundo.

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Juan 6,1-15 Este es verdaderamente el profeta

Juan – Capítulo 06

Reflexión: Juan 6,1-15

Los milagros tienen esta propiedad de dejarnos pasmados. Primero los pedimos desesperadamente, porque así es como pedimos cuando el asunto es de vida o muerte; cuando nos encontramos arrinconados, entre la espada y la pared; cuando no tenemos más alternativa y llegamos a la convicción que solo un milagro podría salvarnos. Aunque parezca mentira ello es más frecuente de lo que somos capaces de admitir.

Luego cuando finalmente ocurre el milagro, tendemos a minimizarlo, No falta quien nos hace ver que se trata de una casualidad, que los hechos no son como los recordamos, o que tal vez hay una variable que no estamos considerando. Así, muy pronto volvemos a nuestra rutina y empezamos a vivir con aquel milagro, que conforme pasa el tiempo, vamos minimizado, hasta que llega un momento que lo echamos completamente al olvido.

Sin embargo, los milagros existen y son obras de Dios, que de un modo muy evidente deja ver su presencia entre nosotros, tal como nos lo ofreció antes de ascender al Cielo. Eso es lo que ocurre y se narra en este pasaje. El Señor participa de un modo asombroso y determinante en esta situación. Todos los presentes son testigos de algo excepcional. ¿Cuántos lo recordarán después de unos días? ¿Cuántos cambiaran sus vidas a raíz de este encuentro sobrenatural con el poder de Dios?

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Mateo 28,16-20 – yo estoy con ustedes

Abril 27, 2017

Yo estoy con ustedes

y enseñándoles a guardar todo lo que yo les he mandado. Y he aquí que yo estoy con ustedes todos los días hasta el fin del mundo.

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Mateo 28,16-20 – yo estoy con ustedes

Mateo – Capítulo 28

Reflexión: Mateo 28,16-20

Hemos estado reflexionando en la importancia de creer; creer que Jesucristo en nuestro Salvador; creer que es el Hijo de Dios vivo; creer en cada una de las cosas que nos ha revelado; creer en sus promesas, siendo posiblemente la que condensa todo, que si creemos en Él, tendremos vida eterna. Vida para la cual fuimos creados por Dios. Vida en abundancia que Dios Padre quiere que tengamos por amor.

El mensaje es positivo. El demonio ha influido mucho para que algunos lo tergiversemos y andemos presentando cuadros sombríos y aterrorizadores para aquellos que no creen. Crueles castigos que Dios depara para los malos y pecadores. Pero esto no se condice con Dios que es amor e Infinitamente Misericordioso. Una cosa no va con la otra. Ello debe alertarnos para desconfiar de tal mensaje. Quien entra por la amenaza y el terror solo revela su ignorancia, su poca fe y su poco amor a Dios.

El Señor, en ninguno de los evangelios se presenta como el verdugo cuya misión es acabar con los impíos y dar muerte cruel a los pecadores. Ni se presenta así, ni hace eso en toda su vida pública. El Señor Jesucristo es el Hijo de Dios, que ha sido enviado por Él, que es nuestro Padre, a SALVARNOS. No a castigarnos, ni a ponernos duras pruebas, ni a mortificarnos, ni a acabar con nuestras vidas y enviarnos al fuego del infierno. ¡Jesucristo ha venido a salvarnos! ¡Él es nuestro salvador! Hemos de creer en Él para seguirlo y siguiéndolo, salvarnos. Si no le creemos y por lo tanto, no le seguimos, nos perderemos y entonces si sobrevendrá la calamidad, la destrucción y la muerte.

Pero no tergiversemos Su Misión. El mismo nos lo dice, no ha venido ni a juzgarnos y mucho menos a condenarnos. Así que dejemos de presentarlo como implacable juez, porque ese no es el rasgo que destaca de su misión. Él ha venido por amor. Ha sido enviado por el Padre que nos ama como nadie nos podrá amar jamás. Esto resulta difícil de entender a quien no conoce el amor, quien siempre ha sido despreciado, utilizado y maltratado. Es comprensible que no entienda. Pero el ser humano ha sido creado por amor y para el amor, así que debemos insistir en presentar este como el rasgo más notable y distintivo de Dios Padre y su amado hijo Jesucristo.

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Juan 3,16-21 – tanto amó Dios al mundo

Abril 26, 2017

Tanto amó Dios al mundo

Porque tanto amó Dios al mundo que dio a su Hijo único, para que todo el que crea en él no perezca, sino que tenga vida eterna.

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Juan 3,16-21 tanto amó Dios al mundo

Juan – Capítulo 03

Reflexión: Juan 3,16-21

¿Qué es lo que tenemos que hacer? Creer. Así de simple; eso es todo. Por lo menos es muy fácil de recordar, no es verdad? No es tan complicado. No tenemos que consultar libros, ni hacer grandes estudios. No importa la profesión, la raza, el sexo, la nacionalidad…Solo debemos creer. Eso es todo lo que nos pide el Señor. ¿Por qué? Porque así ha sido dispuesto por Dios. ¿Por qué? Por amor.

La idea es en verdad muy simple. No podía ser de otro modo, viniendo de Dios, nuestro Creador, Infinitamente Misericordioso. Pensemos por un momento en los navegantes de hace 2 o 3 siglos, cuando no habían tantos equipos electrónicos de orientación. Aunque ya hubiera brújula y sextante, una vez que los barcos divisaban un faro, no tenían nada más que enfilarse al mismo para alcanzar tierra. De eso estaban seguros y nadie hubiera podido imaginar que aquello fuera una trampa, pues conforme a nuestro código de comportamiento universal, basado en la “buena fe”, estábamos llamados a creer que aquella luz nos guiaba a un puerto seguro.

Es exactamente lo mismo que hace Dios por y para nosotros. Nos envía a Su Único Hijo, a Su Primogénito, para que siendo elevado en un punto en el que todos podamos ver Su luz, creamos y enfilemos a este único puerto seguro y final, el único que dará sentido a nuestras vidas, a nuestros esfuerzos y sacrificios, porque allí todo tendrá su compensación. Pero es preciso llegar allí. Para eso debemos verlo, luego creer en Él, como los navegantes confiaban en los faros colocados para guiarlos y finalmente enfilar hacia Él, que sería de necios, en un mar embravecido, ignorar la posibilidad de alcanzar la salvación en aquella luz.

Cada línea, cada versículo de la lectura de hoy, nos ratifica de uno u otro modo esta idea. Primero, es Dios quien hace posible nuestra salvación. ¿Por qué? Por amor. Él nos ha amado tanto, que lo ha hecho posible, pero de un modo inequívoco. A fin de no exponer al fracaso la posibilidad de salvarnos, envió a su emisario más confiable, a aquél que más ama. Eso es lo que hacemos cuando queremos estar bien representados, cuando realmente nos interesa el receptor de nuestro mensaje. Cuando nos interesa el público o la comunidad a la que nos dirigimos. Eso mismo hizo Dios. Entre todas Sus posibilidades escogió a Su propio Hijo para esta Misión. ¿Por qué? Porque así de grande es Su amor por nosotros.

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Juan 3,1-8 – entrar en el Reino de Dios

Abril 24, 2017

Entrar en el Reino de Dios

Respondió Jesús: En verdad, en verdad te digo: el que no nazca de agua y de Espíritu no puede entrar en el Reino de Dios.

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Juan 3,1-8 entrar en el Reino de Dios

Juan – Capítulo 03

Reflexión: Juan 3,1-8

Estamos viviendo el tiempo más precioso del año: tiempo de Pascua. ¿Qué tiene de especial? Pues este tiempo nos recuerda el verdadero sentido de nuestras vidas; la razón por la que vivimos y somos. En entender el significado de este tiempo está la felicidad de la humanidad; felicidad para la cual hemos sido creados. Detengámonos a pensar entonces en la importancia de entender este tiempo y el acontecimiento que celebramos.

Se dice tanto y algunos lo hemos escuchado desde muy niños, que Jesucristo a Resucitado y con ello ha vencido a la muerte, redimiéndonos del pecado, de la oscuridad y del abismo al cual hubiéramos sido irremediablemente condenados, sin su intervención. Sin embargo no llegamos a comprender esta realidad en su verdadera dimensión. Y, es que como en mucho de lo que tiene que ver con nuestra salvación, no llegamos a captarlo y pensamos que se trata de algo metafórico, incomprensible…entonces lo dejamos ahí y confesamos nuestra fe en Cristo tan solo como precaución, es decir por temor a que fuera cierto.

En el fondo, la verdad es que muchos tenemos nuestras reservas con varios aspectos de esta “trama de la salvación”. Algunos no creen en la virginidad de María, otros no creen en la veracidad de los milagros, otros no llegan a entender el sacrificio de la cruz, otros se resisten a creer en la resurrección y finalmente, otros no llegan a creer en la ascensión al cielo, ni en el cielo, ni en la vida eterna…Pero todas estas cosas causan cierto asombro y temor, entonces, por las dudas, dicen creer y lo hacen a su modo, que es básicamente escogiendo lo que les parece y sin tragarse el paquete entero.

Se trata de una fe que podríamos bautizar como de salón, innocua e inofensiva. A lo sumo exige algunas veces participar en algunos rituales religioso o ceremonias, como el bautizo de algún hijo, sobrino, nieto o ahijado, en algún matrimonio, que puede ser el de uno mismo, y en algunas Misas entre las que durante un largo período solo son de difuntos o de una que otra Fiesta importante de la Iglesia, como Navidad o Pascua. Además, cada vez que nos exigen en algún formulario ponemos que somos católicos.

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Juan 20,19-31 – Reciban el Espíritu Santo

Abril 23, 2017

Reciban el Espíritu Santo

Reciban el Espíritu Santo. A quienes perdonen los pecados, les quedan perdonados; a quienes se los retengan, les quedan retenidos.

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Juan 20,19-31 Reciban el Espíritu Santo

Juan – Capítulo 20

Reflexión: Juan 20,19-31

Estamos en un tiempo que conmemora un episodio central en nuestra fe. Todo lo que hizo Jesucristo tiene su culmen en estos episodios. Todo adquiere sentido con su Resurrección. Como dice San Pablo, “vana sería nuestra fe, si Jesucristo no hubiera resucitado”. Es decir, este tema no es accesorio, sino central y fundamental. No puedo decirme cristiano si no creo en él. Toda la prédica de Jesús, todo lo que se dice de Él en el Antiguo Testamento, así como los milagros que realizó señalan o marcan este episodio. Tienen el propósito que miremos a la Cruz, que representa Su vida, muerte y resurrección. Todos estos tienen un solo objeto: que creamos y creyendo, seamos salvos.

Así, descartar este hecho equivale a descartar la piedra fundamental, sin la cual no se sostiene toda esta estructura. Precisamente eso es lo que se canta en el Salmo 117 que hoy se recita:

La piedra que desecharon los arquitectos
es ahora la piedra angular.
Es el Señor quien lo ha hecho,
ha sido un milagro patente.
Éste es el día que hizo el Señor:
sea nuestra alegría y nuestro gozo.

Esto es algo que tenemos que esforzarnos por entender, pero que en realidad no depende de nosotros conseguir, sino que es Gracia de Dios alcanzar. Lo que nos remite a la ORACIÓN. Sin oración, no podemos hacer nada. La Gracia de Dios y la Fe vienen por la oración. Tenemos que orar fervientemente, insistentemente, incansablemente. La oración finalmente es un acto de humildad que consiste en reconocernos que sin Él nada somos. O, para decirlo de otro modo, que todo depende de Él. ¡Eso es precisamente fe!

Y, es la fe la que nos abre el Camino de la Salvación, el cual el Señor ha venido a iluminar con su vida, muerte y resurrección. Por eso el Señor nos pide creer en Él. Pero creer no es un asunto subjetivo, privado, secreto. Es decir que la fe tiene que manifestarse en obras. Pero no confundamos; no quiere decir que porque tengo fe haré milagros, no. Puede que los haga, pero a lo que se refiere es que la fe debe llevarnos a vivir según el Espíritu de Dios.

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Marcos 16,9-15 – proclamen la Buena Nueva

Abril 22, 2017

Proclamen la Buena Nueva

Y les dijo: Vayan por todo el mundo y proclamen la Buena Nueva a toda la creación.

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Marcos 16,9-15 proclamen la Buena Nueva

Marcos – Capítulo 16

Reflexión: Marcos 16,9-15

¡Qué duros de corazón somos! ¿Cómo cambiar? El 21 (ayer) por la tarde la hijita de la empleada que trabaja más de 20 años con nosotros se cayó desde el tercer piso. Al escuchar los gritos de Sofía, su madre, quedé paralizado. No sabía qué hacer y ella tampoco sabía a quién acudir.

Cuando finalmente pude reaccionar, bajé corriendo para ver a su madre que corría con la niñita de 4 años en brazos, sin saber a dónde ir y pidiéndole a Luz de los Ángeles –así de lindo es su nombre-, que resista. ¡Se había caído desde el tercer piso sobre el cemento!

Volví a subir corriendo a sacar las llaves de la casa y la billetera. Cuando volví a bajar Sofía hablaba con la vecina quien inmediatamente se dispuso a llevarla en su carro. Salimos juntos y equivocó de ruta. Finalmente la corrigió, pero los minutos, los semáforos, la distancia parecían interminables y Sofía pidiéndole a Luz que resista…

Llegamos y en emergencia le dieron atención inmediata. Mientras Sofía hacía el papeleo de rigor yo la acompañaba y pude presenciar cuando el médico le preguntaba su edad y ella con sus 4 deditos los señalaba en forma precisa. Si cayó de cabeza ¿cómo es que no tiene ningún rasguño, me preguntaba?

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