La oración para San Agustín, Padre de la Iglesia

Mayo 31, 2016

¿Quién es San Agustín?

El 28 de agosto la Iglesia celebra al más grande de los Padres de la Iglesia, San Agustín; y uno de los más eminentes doctores de la Iglesia occidental. Quien nació nació en el año 354 en Tagaste (Argelia actual).

Una de las autobiografías más famosas del mundo, las Confesiones de San Agustín, comienza de esta manera: “Grande eres Tu, Oh Señor, digno de alabanza … Tu nos has creado para Ti, Oh Señor, y nuestros corazones estarán errantes hasta que descansen en Ti” (Confesiones, Capítulo 1). Durante mil años, antes de la publicación de la Imitación de Cristo, Confesiones fue el manual más común de la vida espiritual. Dicho libro ha tenido más lectores que cualquiera de las otras obras de San Agustín. El mismo escribió sus Confesiones diez años después de su conversión, y luego de ser sacerdote durante ocho años. En el libro, San Agustín se confiesa con Dios, narrando el escrito dirigido al Señor. San Agustín le admite a Dios: “Tarde te amé, Oh Belleza siempre antigua, siempre nueva. Tarde te amé” (Confesiones, Capítulo 10). Muchos aprenden a través de su autobiografía a acercar sus corazones al corazón de Dios, el único lugar en donde encontrar la verdadera felicidad … ¿Quién fue este ‘pecador que llegó a ser un santo’ en la Iglesia?

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Lucas 1,39-56 – acordándose de su misericordia

Mayo 31, 2016

Texto del evangelio Lc 1,39-56 – acordándose de su misericordia

39. En aquellos días, María partió y fue sin demora a un pueblo de la montaña de Judá.
40. Entró en la casa de Zacarías y saludó a Isabel.
41. Apenas esta oyó el saludo de María, el niño saltó de alegría en su seno, e Isabel, llena del Espíritu Santo,
42. exclamó: «¡Tú eres bendita entre todas las mujeres y bendito es el fruto de tu vientre!
43. ¿Quién soy yo, para que la madre de mi Señor venga a visitarme?
44. Apenas oí tu saludo, el niño saltó de alegría en mi seno.
45. Feliz de ti por haber creído que se cumplirá lo que te fue anunciado de parte del Señor».
46. María dijo entonces: «Mi alma canta la grandeza del Señor,
47. y mi espíritu se estremece de gozo en Dios, mi salvador,
48. porque el miró con bondad la pequeñez de tu servidora. En adelante todas las generaciones me llamarán feliz,
49. porque el Todopoderoso ha hecho en mí grandes cosas: ¡su Nombre es santo!
50. Su misericordia se extiende de generación en generación sobre aquellos que lo temen.
51. Desplegó la fuerza de su brazo, dispersó a los soberbios de corazón.
52. Derribó a los poderosos de su trono y elevó a los humildes.
53. Colmó de bienes a los hambrientos y despidió a los ricos con las manos vacías.
54. Socorrió a Israel, su servidor, acordándose de su misericordia,
55. como lo había prometido a nuestros padres, en favor de Abraham y de su descendencia para siempre».
56. María permaneció con Isabel unos tres meses y luego regresó a su casa.

Reflexión: Lc 1,39-56

Hoy la Iglesia celebra y recuerda la fiesta de “La Visitación”, llamada así porque evoca el encuentro de la Santísima Virgen María Con Isabel, su prima, a quién se dice fue a ayudar, habiendo tomado conocimiento que se encontraba embarazada. Haciendo abstracción de los detalles referidos a la caminata de María, la clase de apoyo o ayuda que llevó a Isabel, así como el tiempo que permaneció con ella, lo que siempre ha destacado la Iglesia y en lo que nos detendremos a reflexionar es en la exclamación de María una vez que recibe el saludo de Isabel, porque se trata de un canto de alegría tan maravilloso, precioso y preciso, que solo podía proceder de alguien muy especial, de alguien que, a pesar de su edad, vivía una espiritualidad muy profunda, lo que la distingue precisamente de todos nosotros. María había sido elegida por Dios Padre desde la eternidad, para ser madre de Jesucristo. María es única entre todas las mujeres, tal como recordamos en la oración del Ave María, que constituye parte del saludo de Isabel: “…y Bendita eres entre todas las mujeres”. Tal vez debíamos agregar, no solo entre todas las mujeres, sino entre toda la creación, porque su elección fue un privilegio único, una distinción jamás concedida a creatura alguna. Así de excepcional es María. De allí que el pueblo cristiano la tenga en un sitial especial. ¡Cómo no hacerlo, si el mismo Dios la eligió para que fuera la madre de Jesucristo, Su Hijo y nuestro Salvador! El que no quiere entender esto, es simplemente por testarudez y necedad. Si yo amo y respeto a la madre de mi mejor amigo, simplemente por ser madre de aquel a quien amo, como no voy a amar y admirar a la Virgen María, a quien Dios deparó la Gracia de ser Madre de nuestro Salvador, Jesucristo, el Hijo de Dios. Socorrió a Israel, su servidor, acordándose de su misericordia, como lo había prometido a nuestros padres, en favor de Abraham y de su descendencia para siempre.

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Legión de María en la Iglesia Católica

Mayo 30, 2016

Legión de María organización apostólica de laicos en la Iglesia Católica

La Legión de María es una organización apostólica de laicos en la Iglesia Católica que cuenta con más de 10 millones de miembros en el mundo y ha recibido el reconocimiento de numerosos Papas, incluyendo Juan Pablo II.

La Legión de María Comienza en un hogar de Dublín (Irlanda), el 7 de septiembre de 1921 cuando un grupo de adolescentes se reúnen con Frank Duff (fundador), oran y se deciden a servir a los enfermos y llevar el evangelio a todo el mundo.

El Nombre de Legión de María obedece a que el espíritu de la organización quiere ser el mismo de la Virgen Santa María. Ella es la reina de los Apóstoles, porque fue la primera en presentar a Cristo ante los hombres.

Tal como las legiones romanas del imperio se organizaban y luchaban para conquistar el mundo, los nuevos legionarios buscan conquistar el mundo para Cristo. Pero ahora las armas son espirituales y el amparo es la Reina de los Apóstoles, la Virgen María.

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La oración de San Francisco de Asís

Mayo 30, 2016

SAN FRANCISCO DE ASÍS, MAESTRO DE ORACIÓN

por Umberto Occhialini, O.F.M.

[ Francesco d’Assisi, maestro di preghiera, en Forma Sororum 18 (1981) 230-246].

San Francisco de Asís asombró a la cristiandad de su tiempo, y no cesa de suscitar emoción y admiración también hoy. Eso explica los innumerables intentos que se han llevado a cabo a lo largo de los siglos para comprender mejor su espiritualidad, para poner en evidencia sus elementos esenciales.

En las biografías del Santo y en las diversas obras dedicadas al estudio de la espiritualidad franciscana, se trata naturalmente el tema de la oración: la oración de Francisco ante todo, pero también el espíritu y las formas de oración de sus discípulos más representativos.

Recorriendo estas obras, se da uno cuenta de que, por una parte, es fácil encontrar temas comunes, como el de la nota dominante de la alabanza y contemplación de la humanidad de Cristo en la oración de san Francisco y de la escuela franciscana, o el de su carácter afectivo; por otra parte, en cambio, resulta difícil encontrar líneas precisas, metódicas, específicas de la piedad franciscana tomada en su conjunto. Esto es fácil de explicar: san Francisco no dejó ningún tratado sobre la oración, ni métodos de oración, ni itinerarios para ascender a la contemplación. Y sus discípulos, si lo han intentado, como muchos lo han hecho,[1] han procurado traducir el espíritu del seráfico Padre en métodos y esquemas que expresaban más un punto de vista o una experiencia personal, que el desarrollo lógico y armónico de una dirección común.

Por esta razón creemos que, para hablar del carácter específico de la oración en la espiritualidad franciscana, es necesario, ante todo, captar su tono y sus motivaciones de fondo en sus fuentes, en el mismo Francisco, en su modo de orar.

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Marcos 12,1-12 – entregará la viña a otros

Mayo 30, 2016

Texto del evangelio Marcos 12,1-12 – entregará la viña a otros

01. Y se puso a hablarles en parábolas: «Un hombre plantó una viña, la rodeó de una cerca, cavó un lagar y edificó una torre; la arrendó a unos labradores, y se ausentó.
02. Envió un siervo a los labradores a su debido tiempo para recibir de ellos una parte de los frutos de la viña.
03. Ellos le agarraron, le golpearon y le despacharon con las manos vacías.
04. De nuevo les envió a otro siervo; también a éste le descalabraron y le insultaron.
05. Y envió a otro y a éste le mataron; y también a otros muchos, hiriendo a unos, matando a otros.
06. Todavía le quedaba un hijo querido; les envió a éste, el último, diciendo: “A mi hijo le respetarán”.
07. Pero aquellos labradores dijeron entre sí: “Este es el heredero. Vamos, matémosle, y será nuestra la herencia.”
08. Le agarraron, le mataron y le echaron fuera de la viña.
09. ¿Qué hará el dueño de la viña? Vendrá y dará muerte a los labradores y entregará la viña a otros.
10. ¿No han leído esta Escritura: La piedra que los constructores desecharon, en piedra angular se ha convertido;
11. fue el Señor quien hizo esto y es maravilloso a nuestros ojos?»
12. Trataban de detenerle – pero tuvieron miedo a la gente – porque habían comprendido que la parábola la había dicho por ellos. Y dejándole, se fueron.

Reflexión: Marcos 12,1-12

Es una historia siniestra, macabra, salvaje. Leemos y releemos y no podemos creer que alguien sea capaz de esto. ¿Qué clase de personas serían estos? No podemos dejar de pensar en una banda de bandidos de los más desalmados. Solo se nos puede ocurrir compararlos con los terroristas de Isis, que no han tenido el menor reparo en atacar y matar a ancianos, mujeres y niños cristianos, con la mayor crueldad jamás vista. Cada vez que oímos o vemos uno de estos episodios sangrientos, nos deja el mismo sin sabor, dolor y desconcierto que nos deja este fragmento de las Escrituras. ¿Cómo puede haber tremenda maldad? ¿Qué podemos esperar de personas que han perdido todo el respeto por la vida ajena y que por lograr un beneficio económico son capaces de semejantes atrocidades. ¿Cómo llega a envenenarse, a contaminarse de tal manera el alma humana para actuar de este modo sin el menor reparo, sin el menor escrúpulo? ¿Cómo es posible que seamos capaces de llegar a semejantes salvajadas? Ciertamente, para una persona normal, esto no es posible. Y es que contrariamente a lo que sostienen los mentores de la “Ideología de Género” hay leyes naturales que son fundamentales e inamovibles, una de estas es la diferencia de sexo entre un hombre y una mujer, y todas las consecuencias que ello trae, que no tienen por qué obviarse o ignorarse, porque no son denigrantes, sino por el contrario elevan la dignidad del rol que a cada quién le toca jugar en la perpetuación de la vida y todas sus consecuencias. Y la otra es precisamente el respeto a la vida, porque no es nuestra, no nos pertenece, sino que es una Gracia que hemos recibido de Dios que tenemos el deber y la obligación de administrar conforme a la Voluntad de Dios. Actuar como estos labradores es a todas luces una brutalidad que solo puede tener su origen en el alejamiento de Dios, alentado por el Demonio, es decir, la ambición, el egoísmo, la crueldad, los apetitos aberrantes, el abuso y el desenfreno. Nadie bien nacido puede estar de acuerdo con este proceder. ¿Qué hará el dueño de la viña? Vendrá y dará muerte a los labradores y entregará la viña a otros.

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No somos los dueños de nuestro tiempo

Mayo 29, 2016

El papa a los diáconos: No somos los dueños de nuestro tiempo

El papa Francisco presidió este domingo la santa misa delante de la basílica de San Pedro, ante miles de fieles y peregrinos que en este IX domingo del Tiempo ordinario participaron en el Jubileo de los diáconos. La misa solemne acompañada con música polifónica, que se realizó a pesar del tiempo inestable y con alguna lluvia, fue la conclusión del evento de los diáconos permanentes, que inició el miércoles pasado en Roma, y terminó con la oración del ángelus. Después de la eucaristía el Francisco saludó con gran afecto a muchos de los diáconos allí presentes. Seguidamente el texto de su Homilía.

En su homilía ha recordado: apóstol y servidor, están unidos

«Servidor de Cristo» (Ga 1,10). Hemos escuchado esta expresión, con la que el apóstol Pablo se define cuando escribe a los Gálatas. Al comienzo de la carta, se había presentado como «apóstol» por voluntad del Señor Jesús (cf. Ga 1,1). Ambos términos, apóstol y servidor, están unidos, no pueden separarse jamás; son como dos caras de una misma moneda: quien anuncia a Jesús está llamado a servir y el que sirve anuncia a Jesús.

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Maneras de orar de San Ignacio de Loyola

Mayo 29, 2016

Maneras de orar

Hay tantas maneras de orar como personas. El hecho de poder entrar en relación personal con Dios es un don del Espíritu. Por lo tanto, los métodos o maneras no agotan ni pueden limitar la acción de Dios, pero sí son ayudas, y como tales hay que tomarlas. Ofrecemos a continuación diversas maneras que propone San Ignacio en el libro de los Ejercicios Espirituales, adaptándolas y traduciéndolas a nuestro momento. Por eso no son presentadas literalmente, pero intentan ser fieles a la pedagogía ignaciana.

1. ACTITUDES FUNDAMENTALES

PREPARACION

Tranquilizarse, relajarse. Se puede hacer escuchando música suave, fijando la vista en un objeto de la habitación, mirando por la ventana, sintiendo los latidos del corazón, paseando, leyendo un poema, etc. A medida que el espíritu se va caminando, ir pensando tranquilamente qué voy a hacer, el Señor me espera, etc. (Esta preparación se hará siempre que se empiece una oración).

1. Preparar el material necesario: Aquí será coger una lista o un texto sencillo que exprese actitudes fundamentales cristianas. Citemos algunos ejemplos: las Bienaventuranzas, los Diez Mandamientos, un texto preparatorio de una liturgia penitencial o (cualquier texto antiguo o moderno en que se revisen aspectos básicos de la vida cristiana, etc.
2. Oración preparatoria: Pedir a Dios luz para comprender el mensaje que se me dirige y fuerza para cambiar en mi corazón y en mi vida aquello que me aleja de Jesús.

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Lucas 9,11b-17 – pronunció sobre ellos la bendición

Mayo 29, 2016

Texto del evangelio Lc 9,11b-17 – pronunció sobre ellos la bendición

11. El los recibió, les habló del Reino de Dios y devolvió la salud a los que tenían necesidad de ser curados.
12. Al caer la tarde, se acercaron los Doce y le dijeron: «Despide a la multitud, para que vayan a los pueblos y caseríos de los alrededores en busca de albergue y alimento, porque estamos en un lugar desierto».
13. Él les respondió: «Denles de comer ustedes mismos». Pero ellos dijeron: «No tenemos más que cinco panes y dos pescados, a no ser que vayamos nosotros a comprar alimentos para toda esta gente».
14. Porque eran alrededor de cinco mil hombres. Entonces Jesús les dijo a sus discípulos: «Háganlos sentar en grupos de cincuenta».
15. Y ellos hicieron sentar a todos.
16. Jesús tomó los cinco panes y los dos pescados y, levantando los ojos al cielo, pronunció sobre ellos la bendición, los partió y los fue entregando a sus discípulos para que se los sirviera a la multitud.
17. Todos comieron hasta saciarse y con lo que sobró se llenaron doce canastas.

Reflexión: Lc 9,11b-17

Jesús es Dios. Solo Dios puede hacer lo que Él hace. No solo multiplica los 5 panes y 2 peces y los reparte entre más de 5mil, sino que la gente lo sigue con tal devoción, que se dejan llevar sin reparar en nada, ni en el hambre, ni en la hora, ni en el cansancio. Se entregan confiadamente a sus manos. Seguramente ha habido muy buenos predicadores que han atraído a mucha gente, pero ¿cuántos de este modo, por tanto tiempo y a tal cantidad de gente? El Señor curaba y enseñaba, pero sin duda algo había en sus palabras, en su presencia, en su mirada que cautivaba a todo ese gentío. Todo el mundo quería verlo, oírlo, tocarlo. Y una vez que lo hacían, no podían alejarse. Querían permanecer con Él. ¿De qué otro modo podemos explicar que se hubieran alejado tanto de los poblados, olvidándose de todo? Tenían que sentirse reconfortados, admirados, atraídos y apaciguados. Sus palabras habrían de ser como un manantial de agua fresca, como un manantial de vida. Tocaban las más profundas fibras de su corazón y su mente, los consolaba e iluminaba. Estar a Su lado era una experiencia maravillosa. El Señor atrae y cautiva, por su sencillez, por su sabiduría, por su sinceridad, por su claridad. Cada quien se sentía tocado de forma íntima y personal. No había desperdicio en cuanto decía. Y su voz, también debía ser potente y cadenciosa, puesto que no había altoparlantes, ni modo electrónico alguno para hacerse oír por todos, y sin embargo, así debía ser, de otro modo no lo seguirían. Pero hay algo más: el Señor irradiaba autoridad. Hablaba como el que sabe, sin necesidad de imponerse por la fuerza, ni mucho menos despreciar a nadie. Hablaba con mucho respeto y sus palabras les hacían sentir dignos y amados a todos los que le escuchaban. No había grosería, ni sarcasmo, ni ironía, ni insultos, ni mentiras, ni odio. Jesucristo era percibido como alguien extraordinario, que correspondía con creces a las características de aquél al que habían estado esperando. Era el Mesías, el enviado, de un Reino de otro mundo, que sin alcanzar a comprender en su magnitud los llenaba de paz, amor, esperanza y alegría. Jesús tomó los cinco panes y los dos pescados y, levantando los ojos al cielo, pronunció sobre ellos la bendición, los partió y los fue entregando a sus discípulos para que se los sirviera a la multitud.

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