Mateo 21,23-27 – quién te ha dado tal autoridad

diciembre 14, 2015

Texto del evangelio Mt 21,23-27 – quién te ha dado tal autoridad

23. Llegado al Templo, mientras enseñaba se le acercaron los sumos sacerdotes y los ancianos del pueblo diciendo: «¿Con qué autoridad haces esto? ¿Y quién te ha dado tal autoridad?»
24. Jesús les respondió: «También yo les voy a preguntar una cosa; si me contestan a ella, yo les diré a mi vez con qué autoridad hago esto.
25. El bautismo de Juan, ¿de dónde era?, ¿del cielo o de los hombres?» Ellos discurrían entre sí: «Si decimos: “Del cielo”, nos dirá: “Entonces ¿por qué no le creyeron?”
26. Y si decimos: “De los hombres”, tenemos miedo a la gente, pues todos tienen a Juan por profeta.»
27. Respondieron, pues, a Jesús: «No sabemos.» Y él les replicó asimismo: «Tampoco yo les digo con qué autoridad hago esto.»

Reflexión: Mt 21,23-27

Con el Señor no podemos andar con ambigüedades. Somos personas inteligentes y por lo tanto debemos comportarnos como tales. Y es que con mucha facilidad razonamos y actuamos con cinismo, pretendiendo tender trampas a nuestro interlocutor o haciéndonos los que desconocemos una norma o un concepto simplemente para justificar nuestro proceder y conveniencia. Eso que acostumbraos a hacer con el mundo entero, porque es una forma corriente de actuar entre nosotros, en nuestras sociedades, poniendo antes que nada nuestro propio interés, no tiene buenos resultados con Jesús, porque a Él no podemos engañarle, ni hacerle caer en emboscadas. El desenmascara cualquier intento y nos pone en evidencia. Así que si queremos seguir a Cristo, juguemos limpio. No valen las cartas marcadas, ni las argucias que empleamos con algunos ingenuos, abusando de su buena fe, para obtener provecho. Con Cristo las cosas deben ser claras y nuestras argumentaciones coherentes. Ha de haber consecuencia entre lo que decimos y hacemos. No se trata de aparentar, ni quedar bien con todos. Con el Señor, las cosas claras y tal como son…mientras enseñaba se le acercaron los sumos sacerdotes y los ancianos del pueblo diciendo: ¿Con qué autoridad haces esto? ¿Y quién te ha dado tal autoridad?

(24) vistas

Sigue leyendo

Lucas 3,10-18 – reparta con el que no tiene

diciembre 13, 2015

Texto del evangelio Lc 3,10-18 – reparta con el que no tiene

10. La gente le preguntaba: «Pues ¿qué debemos hacer?»
11. Y él les respondía: «El que tenga dos túnicas, que las reparta con el que no tiene; el que tenga para comer, que haga lo mismo.»
12. Vinieron también publicanos a bautizarse, y le dijeron: «Maestro, ¿qué debemos hacer?»
13. Él les dijo: «No exijan más de lo que les está fijado.»
14. Preguntáronle también unos soldados: «Y nosotros ¿qué debemos hacer?» Él les dijo: «No hagan extorsión a nadie, no hagan denuncias falsas, y conténtense con su soldada.»
15. Como el pueblo estaba a la espera, andaban todos pensando en sus corazones acerca de Juan, si no sería él el Cristo;
16. respondió Juan a todos, diciendo: «Yo los bautizo con agua; pero viene el que es más fuerte que yo, y no soy digno de desatarle la correa de sus sandalias. Él les bautizará en Espíritu Santo y fuego.
17. En su mano tiene el bieldo para limpiar su era y recoger el trigo en su granero; pero la paja la quemará con fuego que no se apaga.»
18. Y, con otras muchas exhortaciones, anunciaba al pueblo la Buena Nueva.

Reflexión: Lc 3,10-18

Tal como viene siendo anunciado en los últimos textos de los Evangelios que venimos reflexionando, San Juan el Bautista vino precediendo a Cristo para preparar el camino. Aunque para muchos pasó desapercibido -porque ni Juan ni Jesús llegaron precedidos de la fanfarria que estamos acostumbrados a ver cuando llega un músico, un artista, un político y hasta el mismo Papa-, cuando llegaron primero Juan y luego Jesús, procediendo conforme al Plan de Dios trazado desde siempre y anticipado en la Escrituras, hubieron muchas señales inconfundibles, estas no fueron del tipo estridente y llamativo que acostumbramos nosotros, sino más bien de una naturaleza distinta, aunque igualmente contundentes, para quienes siguieron los acontecimientos y estaban al tanto, entre ellos, los judíos, los protagonistas más cercanos de la historia, como María y José, los evangelistas y posteriormente la Iglesia. Ambas figuras, despreciadas y duramente reprimidas en su tiempo, han ido agigantándose según fueron pasando los años y los siglos, lo que de por si es extraño y nos permite constatar nuevamente que estamos ante sucesos y protagonistas extraordinarios. Normalmente las personalidades humanas llegan a su apogeo en vida y luego van declinando en importancia y recordación según pasan los años, hasta perderse por completo. No así Jesús, el Hijo de Dios que cumpliendo las profecías llegará a Reinar sobre toda la tierra y su Reino no tendrá fin. Y él les respondía: «El que tenga dos túnicas, que las reparta con el que no tiene; el que tenga para comer, que haga lo mismo.»

(41) vistas

Sigue leyendo

Mateo 17,10-13 – el Hijo del hombre tendrá que padecer

diciembre 12, 2015

Texto del evangelio Mt 17,10-13 – el Hijo del hombre tendrá que padecer

10. Sus discípulos le preguntaron: «¿Por qué, pues, dicen los escribas que Elías debe venir primero?»
11. Respondió él: «Ciertamente, Elías ha de venir a restaurarlo todo.
12. Les digo, sin embargo: Elías vino ya, pero no le reconocieron sino que hicieron con él cuanto quisieron. Así también el Hijo del hombre tendrá que padecer de parte de ellos.»
13. Entonces los discípulos comprendieron que se refería a Juan el Bautista.

Reflexión: Mt 17,10-13

Para quien no tiene fe, para quien no cree en Dios y por lo tanto no está familiarizado con su presencia en el mundo, en la historia y en nuestra propia vida, el Señor pasa desapercibido. Y es totalmente lógico, porque para ver, oír y sentir a Dios hemos de adoptar un modo de vida totalmente distinto a aquel al que con tanta naturalidad tratamos de adaptarnos, al modo de vida mundano, que tiene su correlato en nuestros pensamientos y en nuestra forma de ver y afrontar la vida. Tal vez se nos hagan difíciles de comprender estas palabras, pero son totalmente ciertas, por eso el Señor nos dice que hay que nacer de nuevo para ver el Reino de Dios (Juan 3,3). Alguien describe esta diferencia como gafas o lentes y dice que ´”todo depende según el cristal con que se mira”. Muchos usan esta última cita para justificar una visión relativista de la realidad, es decir que lo que a uno le parece bueno a otro le puede parecer malo y así, las cosas son según quien las juzga, lo que no deja de ser una falacia, porque no es cierto que la realidad cambie; lo único que cambia es la percepción, pero la realidad sigue siendo la misma. De aquí se deduce que hay una sola realidad y por lo tanto una sola verdad. Dios es la Verdad y la Vida. Ello implica que hemos de adoptar la visión de Dios o cuando menos aproximarnos, lo que logramos conociendo a Jesús. El ve el mundo con otros ojos, lo percibe de un modo distinto al nuestro. Él lo ve como es. Esta es la forma en que tenemos que verlo también nosotros. Elías vino ya, pero no le reconocieron sino que hicieron con él cuanto quisieron. Así también el Hijo del hombre tendrá que padecer de parte de ellos.

(20) vistas

Sigue leyendo

Mateo 11,16-19 – un comilón y un borracho

diciembre 11, 2015

Texto del evangelio Mt 11,16-19 – un comilón y un borracho

16. «¿Pero, con quién compararé a esta generación? Se parece a los chiquillos que, sentados en las plazas, se gritan unos a otros diciendo:
17. “Les hemos tocado la flauta, y no han bailado, les hemos entonado endechas, y no se han lamentado.”
18. Porque vino Juan, que ni comía ni bebía, y dicen: “Demonio tiene.”
19. Vino el Hijo del hombre, que come y bebe, y dicen: “Ahí tienen un comilón y un borracho, amigo de publicanos y pecadores.” Y la Sabiduría se ha acreditado por sus obras.»

Reflexión: Mt 11,16-19

Con cuantas cosas nos pasa tal como el Señor describe en este pasaje. Nos resistimos a aceptar la realidad y ya sabemos que no hay peor sordo que el que no quiere oír. Somos difíciles de contentar, porque muchas veces estamos buscando el resquicio que nos permita evadir las exigencias que Jesús formula. Nuestro proceder, lejos de ser racional, es caprichoso, exactamente como el del niño aquél que no se contenta con nada, porque en realidad no sabe lo que quiere. Entonces, es cuestión de madurez. Aplicar nuestros sentidos para oír lo que el Señor nos manda, razonarlo, teniendo en cuenta que quien nos lanza esta propuesta es nada menos que Jesucristo, el Hijo de Dios, tomar una decisión y mantenernos con toda firmeza en ella, como corresponde a una persona adulta, inteligente y madura. Lamentablemente no ocurre así, pero no porque el mensaje no sea claro, sino porque no hay peor ciego que el que no quiere ver. Porque no queremos arriesgar; no queremos complicarnos; no queremos incomodarnos. Queremos tenerlo todo, sin renunciar a nada. Queremos mantener la amistad o el amor, prescindiendo de estar presentes allí cuando más nos necesitan. Decimos que hemos decidido seguirlo, pero en la práctica hacemos otra cosa. Luego pretendemos justificarnos con una falta de comprensión, cuando en realidad lo que ocurre es que caprichosamente no queremos hacer lo que el Señor nos manda, porque ello exige ciertos sacrificios, ciertos desprendimientos que –la verdad-, no estamos dispuestos a realizar. Seamos sinceros y reconozcamos lo que está pasando y no andemos con rodeos, que al Señor no lo podemos engañar. Vino el Hijo del hombre, que come y bebe, y dicen: “Ahí tienen un comilón y un borracho, amigo de publicanos y pecadores.” Y la Sabiduría se ha acreditado por sus obras.

(127) vistas

Sigue leyendo

Mateo 11,11-15 – el más pequeño en el Reino de los Cielos

diciembre 10, 2015

Texto del evangelio Mt 11,11-15 – el más pequeño en el Reino de los Cielos

11. «En verdad les digo que no ha surgido entre los nacidos de mujer uno mayor que Juan el Bautista; sin embargo, el más pequeño en el Reino de los Cielos es mayor que él.
12. Desde los días de Juan el Bautista hasta ahora, el Reino de los Cielos sufre violencia, y los violentos lo arrebatan.
13. Pues todos los profetas, lo mismo que la Ley, hasta Juan profetizaron.
14. Y, si quieren admitirlo, él es Elías, el que iba a venir.
15. El que tenga oídos, que oiga.

Reflexión: Mt 11,11-15

Jesús emplea magistralmente las palabras -como siempre-, para ubicarnos en el tiempo Histórico, Único, al que estamos asistiendo. Es Histórico, así con “H” mayúscula, porque se refiere a una historia que está por encima de la historia universal, es la Historia de la Salvación o si se quiere, la Historia de la Humanidad. Para esta Historia, lo que acontece es central, porque lo que estamos presenciando es el cumplimiento de las promesas de Dios, para aquellos que saben oír, leer e interpretar los signos de los tiempos. Aquello que tiene que ocurrir, aquello que está escrito en los Planes de Dios, ocurrirá, a pesar de la oposición de cualquier clase e incluso violenta que ejerza el Enemigo. Juan el Bautista es una señal muy grande, muy notable que precede precisamente la llegada del Mesías, aquel que fue anunciado muchos siglos atrás, que sería precedido por Elías. Esto tendría que ser obvio para quien sigue las Escrituras, para los encargados de leerlas e interpretarlas, por eso es así como tendrían que admitirlo y si alguien sentía que le faltaban argumentos, la contundente afirmación de Jesucristo tendría que bastar para entenderlo. Solo hace falta prestar oídos. En verdad les digo que no ha surgido entre los nacidos de mujer uno mayor que Juan el Bautista; sin embargo, el más pequeño en el Reino de los Cielos es mayor que él.

(206) vistas

Sigue leyendo

Mateo 11,28-30 – mi yugo es suave y mi carga ligera

diciembre 9, 2015

Texto del evangelio Mt 11,28-30 – mi yugo es suave y mi carga ligera

28. «Vengan a mí todos los que están fatigados y sobrecargados, y yo les daré descanso.
29. Tomen sobre ustedes mi yugo, y aprendan de mí, que soy manso y humilde de corazón; y hallarán descanso para sus almas.
30. Porque mi yugo es suave y mi carga ligera.»

Reflexión: Mt 11,28-30

Qué miedo dan los pasajes pequeños, porque son tan ricos que se limitan a unas pocas palabras y sin embargo, reflexionar sobre ellos es inagotable. Es que así es la Palabra de Dios, fuente de vida eterna. Fijémonos en lo que estamos diciendo… El encuentro con Dios sobrecoge, asombra, nos deja perplejos. Del mismo modo, tiene el poder para transformarnos; es cambiando, hasta llegar a hacer Su Voluntad, que encontraremos lo que en este texto nos revela, como una promesa. Lo que Jesús aquí nos ofrece a quien hace la Voluntad de Dios es de lo más atractivo que podremos encontrar, especialmente quienes nos sentimos fatigados, sobrecargados y agobiados. Ya aquí nos encontramos frente a una línea divisoria, que marca y delimita muy bien a quienes preferentemente está dirigida esta Palabra, porque encontrarán alivio en ella. Somos los que sufrimos, los que padecemos, los que pareciéramos no encontrar alivio en la vida, los abandonados, los que pareciéramos haber sido dejados solos con nuestro dolor, con nuestra suerte, para afrontar las cargas más pesadas y difíciles, los que encontraremos alivio. Es para quienes nos encontramos turbados y afligidos para quienes se dirige de manera especial este mensaje, porque encontraremos alivio en asumir la Palabra de Dios y seguirla. Tomen sobre ustedes mi yugo, y aprendan de mí, que soy manso y humilde de corazón; y hallarán descanso para sus almas. Porque mi yugo es suave y mi carga ligera.

(126) vistas

Sigue leyendo

Lucas 1,26-38 – ninguna cosa es imposible para Dios

diciembre 8, 2015

Texto del evangelio Lc 1,26-38– ninguna cosa es imposible para Dios

26. Al sexto mes fue enviado por Dios el ángel Gabriel a una ciudad de Galilea, llamada Nazaret,
27. a una virgen desposada con un hombre llamado José, de la casa de David; el nombre de la virgen era María.
28. Y entrando, le dijo: «Alégrate, llena de gracia, el Señor está contigo.»
29. Ella se conturbó por estas palabras, y discurría qué significaría aquel saludo.
30. El ángel le dijo: «No temas, María, porque has hallado gracia delante de Dios;
31. vas a concebir en el seno y vas a dar a luz un hijo, a quien pondrás por nombre Jesús.
32. El será grande y será llamado Hijo del Altísimo, y el Señor Dios le dará el trono de David, su padre;
33. reinará sobre la casa de Jacob por los siglos y su reino no tendrá fin.»
34. María respondió al ángel: «¿Cómo será esto, puesto que no conozco varón?»
35. El ángel le respondió: «El Espíritu Santo vendrá sobre ti y el poder del Altísimo te cubrirá con su sombra; por eso el que ha de nacer será santo y será llamado Hijo de Dios.
36. Mira, también Isabel, tu pariente, ha concebido un hijo en su vejez, y este es ya el sexto mes de aquella que llamaban estéril,
37. porque ninguna cosa es imposible para Dios.»
38. Dijo María: «He aquí la esclava del Señor; hágase en mí según tu palabra.» Y el ángel dejándola se fue.

Reflexión: Lc 1,26-38

Estamos tal vez frente a una de las historias de amor más hermosas de las Escrituras, que involucran a Dios Padre, Creador del Universo, de todo lo visible y lo invisible, con una joven mujer, elegida por Él, entre todas las mujeres que existieron y existirán, para que sea madre de Jesucristo, el Hijo de Dios. Detengámonos un momento a reflexionar: ¿puede haber historia de amor más sublime, más increíble, más misteriosa que esta? Que Dios decida tener un Hijo con una de sus creaturas. ¿Por qué? Las razones se irán aclarando y revelando en los evangelios, no como un capricho o un deseo improvisado de Dios, y mucho menos como una imposición o una muestra de su poder. La mujer que Dios escoge sin duda no corresponde a los patrones o las características clásicas, que estamos tan habituados a encontrar en los concursos de belleza. Siendo una joven de un pueblito difícil de encontrar en un mapa de aquella época, no es sin embargo cualquier mujer. Se trata de una mujer virtuosa, pura, sin pecado concebida y virgen. Por si fuera poco, es del mismo linaje de David y su embarazo en estado virginal fue anticipado por los profetas, muchos siglos antes. Ella será la madre de Jesús, el Mesías, el Salvador. Más allá de quién pudiera ser la Virgen María, ¿no basta la inconmensurable distinción de haber sido elegida entre toda la humanidad para ser la Madre del Hijo de Dios para admirarla y venerarla? ¿Es que alguien en la historia de la humanidad ha tenido mayor privilegio? ¿Entonces, por qué razón algunas sectas –e incluso algunos seudo “cristianos” modernos-, se empeñan en negar la consideración especialísima que merece tal designación? Entre miles de millones, quiso Dios poner sus ojos en ella; por eso es la primera entre todos los seres humanos. Evidentemente allí no contamos a Jesucristo, que es Hijo de Dios, y aun habiéndose hecho hombre, en muchos aspectos similar a nosotros, no deja de ser Dios, por lo tanto corresponde a una categoría obviamente distinta, a la que solo puede pertenecer Dios…porque ninguna cosa es imposible para Dios. Dijo María: «He aquí la esclava del Señor; hágase en mí según tu palabra.» Y el ángel dejándola se fue.

(30) vistas

Sigue leyendo

Lucas 5,17-26 – tus pecados te quedan perdonados

diciembre 7, 2015

Texto del evangelio Lc 5,17-26– tus pecados te quedan perdonados

17. Un día que estaba enseñando, había sentados algunos fariseos y doctores de la ley que habían venido de todos los pueblos de Galilea y Judea, y de Jerusalén. El poder del Señor le hacía obrar curaciones.
18. En esto, unos hombres trajeron en una camilla a un paralítico y trataban de introducirle, para ponerle delante de él.
19. Pero no encontrando por dónde meterle, a causa de la multitud, subieron al terrado, le bajaron con la camilla a través de las tejas, y le pusieron en medio, delante de Jesús.
20. Viendo Jesús la fe de ellos, dijo: «Hombre, tus pecados te quedan perdonados.»
21. Los escribas y fariseos empezaron a pensar: «¿Quién es éste, que dice blasfemias? ¿Quién puede perdonar pecados sino sólo Dios?»
22. Conociendo Jesús sus pensamientos, les dijo: «¿Qué están pensando en sus corazones?
23. ¿Qué es más fácil, decir: “Tus pecados te quedan perdonados”, o decir: “Levántate y anda”?
24. Pues para que sepan que el Hijo del hombre tiene en la tierra poder de perdonar pecados, – dijo al paralítico -: “A ti te digo, levántate, toma tu camilla y vete a tu casa”.»
25. Y al instante, levantándose delante de ellos, tomó la camilla en que yacía y se fue a su casa, glorificando a Dios.
26. El asombro se apoderó de todos, y glorificaban a Dios. Y llenos de temor, decían: «Hoy hemos visto cosas increíbles.»

Reflexión: Lc 5,17-26

Tendemos a quedarnos en la superficie de los acontecimientos, en las manifestaciones externas y no pasamos de las apariencias a lo que es realmente importante. En este pasaje, ante una gran multitud, entre la que por cierto había un grupo selecto de letrados, sabios (o sabiondos) y científicos de aquella época, representantes del “sistema” de aquel entonces, Jesús hace una Revelación trascendente destinada a promover nuestra fe. Para aquellos que gustan quedarse en la vasija, en las apariencias externas, que siendo a veces extraordinarias, como en este caso, no son nada más que la EVIDENCIA de algo más profundo y fuerte, a lo que en realidad tendríamos que estar prestando atención. Jesús es capaz de aquello que nos parece imposible, porque es el Hijo de Dios: esto es algo que debemos tener la inteligencia y la humildad para reconocer. Nos lo impide nuestra soberbia; nuestra incapacidad para confesar llenos de asombro genuino: ¡Dios mío! Y caer de rodillas frente a la Divinidad, frente a un Dios que es AMOR, que ha querido presentarse entre nosotros como el más humilde. No somos capaces de aceptarlo en esta incomprensible grandeza, porque hubiéramos querido que corresponda a nuestros criterios, a nuestros estereotipos de Divinidad y grandeza. Si, efectivamente, presos de nuestra soberbia, de nuestra sapiencia y de nuestras teorías, no somos capaces de ver a Dios donde realmente está, porque nos hemos erigido en jueces de Dios, en la norma de aquello a lo que según nosotros tendría que ser Dios. Así, nuestra miopía nos impide ver a Dios entre nosotros. «Hombre, tus pecados te quedan perdonados. Los escribas y fariseos empezaron a pensar: «¿Quién es éste, que dice blasfemias? ¿Quién puede perdonar pecados sino sólo Dios?»

(24) vistas

Sigue leyendo